24/05/2026
Hice un postre turco con pechuga de pollo.
Sí, pollo. En un postre.
La idea salió de escuchar a , donde y hablaban de este plato como una especie de Archaeopteryx gastronómico: un eslabón perdido entre el arroz con leche, el manjar blanco medieval y algo que hoy nos parece completamente ilegal, pero que en la cocina otomana tenía todo el sentido del mundo.
Se llama kazandibi, que significa algo así como “fondo de la olla”, por esa capa tostada y caramelizada que se forma abajo. Y esta versión viene del tavuk göğsü, pechuga de pollo.
Ingredientes
* 1 pechuga de pollo chica
* 1 litro de leche entera
* 150 g de azúcar
* 80 g de almidón de maíz
* 40 g de arroz blanco crudo
* 250 ml de agua
* 30 g de manteca
* 1 pizca de sal
* Manteca extra para la sartén
* 2 a 3 cdas de azúcar común para caramelizar
Procedimiento
Herví la pechuga, la deshilaché bien fina y la lavé varias veces para sacarle el sabor a pollo.
Cociné el arroz hasta que quedó pasadísimo y lo procesé hasta formar una pasta.
Después mezclé leche, azúcar, almidón, sal y la pasta de arroz. Cociné todo hasta que espesó bien.
Sumé el pollo deshilachado y la manteca, y trabajé la mezcla unos minutos más hasta que quedó cremosa y elástica.
Por último, puse manteca y azúcar en una sartén, agregué la crema y la cociné hasta que abajo se formó esa capa tostada, casi quemadita.
Se enfría, se corta, se da vuelta y listo: un postre con pollo que no tiene gusto a pollo.
Rarísimo. Pero con historia.
Básicamente, el eslabón perdido entre el arroz con leche de tu abuela y una pechuga hervida que terminó en un palacio otomano.