Soy un apasionado del vino hace mucho tiempo y estoy convencido de que mientras más se lo toma y se lo comparte, se cultiva una nariz y un paladar sofisticados, capaces de percibir lo que la uva tiene para ofrecer. Creo que el vino es la única bebida que se disfruta con el cuerpo entero: cuando se lo toma, cada sentido juega un papel ineludible para rendirle tributo a cada botella. Tengo mucho vin
o por tomar y mucho que aprender, así que exploro este espacio con conocimientos limitados, un paladar sediento por uvas, y lo dedico a los que quieran unirse a tomar unos buenos vinos.
¿De qué se trata este blog? Bajo la premisa inicial de que el vino es una bebida única y grandiosa, el término “abierto” implica muchas cosas. Primero, que el vino puede disfrutarlo cualquier persona y sólo requiere de atención, práctica y concentración. Segundo, que este blog tiene un lenguaje apropiado para el vino, es decir, utiliza la terminología que usualmente se le dedica, pero no busca ser difícil ni complicado. Tercero, que, personalmente, quiero tomar la mayor cantidad de vinos posible y quiero hacerlo con gente que los conozca, que tenga una postura similar sobre el vino y que se sienta en absoluta libertad de compartirlo. Finalmente, que, desde su cariño, desde su humildad, este blog pretende proponer nuevas formas de ver al vino. Como el vino va de la mano con la comida, haré una visita semanal a un restaurante de la ciudad cargando botellas siempre disponibles en el mercado local. De estas visitas, que haré con un invitado (a veces dos) por ocasión, saldrá un reportaje semanal que analizará el vino de turno y la armonía – o no – con los alimentos. Además de eso, el blog tendrá una guía de consejos personales sobre el vino, un espacio para compartir opiniones y sugerencias para seguir tomándolo y seguir aprendiendo, juntos, su lenguaje y su gran capacidad de seducción. Ahora sí, tomemos unos vinitos…