15/06/2026
Hoy muchos se levantaron, se prepararon un café y salieron a trabajar.
Otros decidieron quedarse en casa.
Y está bien.
Pero mientras tanto, en el páramo de Sibaté, hay personas enfrentando lluvia, borrasca y un frío que a veces parece insoportable.
Hay botas llenas de barro.
Hay manos agrietadas por el agua.
Hay madrugadas que comienzan cuando todavía es de noche.
Y aun así... siguen.
Porque detrás de cada caja de fresas no hay una máquina.
Hay madres sosteniendo hogares.
Hay personas que dejaron a su familia en otro país para enviarles sustento.
Hay jóvenes que decidieron quedarse en el campo.
Hay sueños que no pueden darse el lujo de rendirse.
Por eso, cuando alguien pregunta por qué nuestras fresas no siempre son las más grandes o las más perfectas...
la respuesta es sencilla:
Porque aquí no cultivamos solo fruta.
Cultivamos dignidad.
Cultivamos esperanza.
Cultivamos el legado de personas que nos enseñaron que el trabajo honesto nunca pasa de moda.
Y aunque haya lluvia.
Y aunque haya pérdidas.
Y aunque el camino se ponga difícil...
seguimos.
Porque algunos ven una fresa.
Nosotros vemos todo lo que tuvo que pasar para que llegara hasta tu mesa. 🍓🩶🇨🇴
Ahora queremos preguntarte algo:
¿Cuál ha sido esa tormenta que has tenido que enfrentar en silencio... y aun así decidiste seguir adelante?
Te leemos. 👇