15/01/2026
Hoy despedimos sorpresivamente a Javier Chaurand, y con él a una forma noble y honesta de entender el queso.
Solemos decir que todo empieza en la leche, pero Javier nos enseñó que el verdadero origen y valor está en la persona que la transforma. Él fue prueba viva de ello.
Quesero artesanal en el sentido más amplio, entregó su vida al oficio: a sus amadas cabras (que seguro también lo van a extrañar) y a sus quesos; y siempre con palabras de gratitud hacia quienes le enseñaron el camino. Su hacer, “savoir faire”, era rigor, pasión y respeto, de principio a fin.
En medio de la tristeza, nos queda la alegría de haberlo visto reconocido, en el reciente pasado Festival Viva el Queso, en Cava Bocanegra, Tequisquiapan, como mejor queso artesanal de México, y la emoción añadida de compartir ese orgullo con su hija María José, premiada también por su talento como “cheesemonger”. Un legado que sin duda continúa.
Javier deja una huella profunda en el queso artesanal de este país, más honda de lo que quizá imaginó. No lo olvidaremos.
Gracias por tu ejemplo, compañero. Quienes amamos este oficio te debemos mucho, y allá donde estés, ojalá te llegue nuestro agradecimiento.