21/05/2026
¿FERIA TRADICIONAL O FERIA DE LA INSEGURIDAD EN X-KANCHAKÁN?
Antes de que algunos malinterpreten esto, quiero dejar algo muy claro: esto NO es un boicot contra la fiesta, pero tampoco podemos cerrar los ojos ante una realidad que cada vez es más evidente.
X-Kanchakán ya no es el mismo de antes. Las fiestas ya no se viven como en aquellos tiempos donde predominaba la tranquilidad, el respeto y la convivencia familiar. Hoy la realidad es distinta, y no solo aquí: basta recordar lo ocurrido en otros pueblos como Chumayel, donde el desorden, los pleitos y otros hechos lamentables terminaron manchando lo que debía ser una celebración.
Y hay que decir las cosas como son: la inseguridad es real. Los robos, el narcomenudeo y la venta clandestina de alcohol ya no son rumores de pasillo; son temas que mucha gente comenta, ve y vive, aunque pocos se atrevan a decirlo públicamente.
Seamos sinceros: una fiesta masiva también puede convertirse en el escenario perfecto para excesos, conflictos, venta ilegal de alcohol, distribución de sustancias y actos delictivos. Y quienes terminan pagando las consecuencias son las familias y los jóvenes.
No escribo esto para generar miedo ni polémica. Lo escribo como una advertencia y una reflexión. Porque si algo llega a pasar, después no digamos que nadie habló o que nadie lo vio venir.
Pero también hay que decirlo claramente: el presidente municipal de Tecoh debe poner los ojos en X-Kanchakán. Esta situación ya se le ha comentado y ya tiene conocimiento de cómo están las cosas. Gobernar también significa prevenir, escuchar a la ciudadanía y actuar antes de que ocurra algo lamentable.
Por eso, si van a asistir, vayan con precaución. Cuiden a sus hijos, estén pendientes de sus pertenencias, eviten problemas innecesarios y no bajen la guardia.
Como mencioné en mi primera publicación, hay situaciones preocupantes ocurriendo y personas que, según se comenta en el pueblo, andan armadas. Ojalá todo transcurra en paz y me equivoque, porque nadie quiere una tragedia ni hechos que lamentar.
La fiesta debe ser para convivir, no para convertirse en una noche de caos, miedo o malas noticias.