05/25/2026
Buenas noches, hermanos y hermanas.
Recientemente estaba conversando con la hermana Jacqueline, de West Palm Beach, y dentro de nuestra plática ella me dijo lo siguiente:
“Pastor, que el Señor les dé gracia y renueve sus fuerzas, porque nunca descansan.”
Eso me hizo pensar que lo que realmente nos da fuerzas es mirar los testimonios del trabajo de Dios.
La persona que aparece en la foto es una hermana que recibió el perdón de sus pecados durante el seminario en Orlando, FL. Su nombre es Michelle.
Durante la promoción, el pastor Choi les dijo a los hermanos que fueran a invitar tocando puertas. Una hermana que viaja cada fin de semana desde Tampa fue casa por casa, y así llegaron hasta el hogar de Michelle.
Michelle se sintió muy feliz de que la visitaran y le ofrecieran llevarla al seminario y regresarla nuevamente a su casa.
Desde el primer día del seminario estuvo muy atenta escuchando la Palabra, como si estuviera buscando algo que había anhelado toda su vida. Parecía tener sed de Dios.
Al terminar el sermón, el pastor Choi me indicó que compartiera con ella.
Le pregunté cómo había escuchado la Palabra y me di cuenta de que tenía un amplio conocimiento de la Biblia. Me comentó que el mensaje le había parecido muy interesante y me pidió que, por favor, le ampliara más.
Le hablé sobre la ofrenda de Caín y la ofrenda de Abel; sobre el trabajo del hombre representado en las hojas de higuera; y sobre el trabajo de Dios cubriendo la desnudez de Adán y Eva con túnicas de pieles.
Ella estaba completamente sumergida en la conversación y, con lágrimas en sus ojos, me dijo que toda su vida había vivido engañada. Que jamás había escuchado algo tan profundo y tan exacto conforme a la Palabra de Dios: la Biblia.
Michelle continuó asistiendo al seminario durante los cuatro días.
En la siguiente comunión que tuvimos, me compartió que había vivido bajo una terrible condenación por causa de su pasado, pero que pudo desechar sus prejuicios y sus pensamientos para aferrarse a la verdad de la Biblia.
El resplandor en su rostro era difícil de pasar desapercibido.
El día de ayer mi esposa y yo llegamos a Miami, y ahora estamos en Atlanta esperando nuestro vuelo hacia Nueva York. Aunque el vuelo ya ha sido retrasado cinco veces, el saber que estamos dentro de esta gracia tan grande nos da fuerzas para seguir adelante y continuar esperando ver lo que Dios tiene preparado para nosotros.
¿Saben algo más?
La hermana Michelle solamente tiene un 20% de visión.
Estoy muy ansioso por ver el día en que ya no tenga que caminar tomada de la mano, porque Dios no solo ha curado su ceguera espiritual, sino que también puede sanar su vista natural, para que vuelva a leer Su Palabra bajo la luz de Dios.
Quiero darle toda la gloria a Dios.