Nuestra historia comienza allá por el año 1952 cuando llegan, como gran cantidad de inmigrantes de esa época, Nunzio Nizzari, su esposa Nicolina y sus hijas Nella y María Elisa, trayendo con ellos, desde su Italia querida, el sueño de prosperidad y trabajo. A su llegada ya se encontraba en el país parte de la familia, María (hermana de Nicolina) y su hijo Emidio; juntos y luego de incursionar por
alguna que otra actividad, decidieron abrir en 1962 su propio negocio, una fábrica de pastas a la que llamaron “La Góndola”.
¿Cómo?, de la única manera que conocían los tanos de entonces, trabajando de sol a sol y con sus propias manos por el bienestar de su familia. Si alguno tuvo la oportunidad de conocerlos habrá visto la fuerza de sus dedos y la grandeza de sus manos gastadas de trabajar y trabajar. Pasado un breve tiempo llegaron las máquinas y con ello la consolidación como una de las fabricas mas importantes y de mayor trayectoria de la ciudad. El tiempo seguía pasando, las familias iban creciendo y allá por 1971 decidieron separarse, así el Tío Emidio y la Tía María quedaron en La Góndola y el Nonno Nunzio con la Nonna Nicolina y sus hijas abrieron “El Gondolero”. Y así seguimos hasta estos días, con la misma premisa de aquel Mayo de 1962, fabricar la mejor calidad para todos nuestros clientes, quienes a lo largo de todos estos años nos acompañan y avalan compartiendo con sus familias y en sus mesas, nuestros productos. Hoy la historia continúa con nosotros que somos la tercera generación, fabricando las mismas pastas que hacía el nono y con la misma pasión.