21/03/2025
Puede que ya haya perdido la cuenta de cuantas conversaciones tuvimos en mi mente, cuantas respuestas dieron mis sentimientos a mis inquietudes y a los finales que como parpadeo la vida los levantó como muro, separando lo que fue de lo que pudo ser.
No encajan las fichas en este tiempo indiferente, la paranoia de no recordar y hacer del tiempo pasado, pasado para no volver, recuerdo para no repetir y memoria para guardar en ese rincón del corazón esas noches de risas y comidas que el momento más hermoso que nos unió para siempre, pudo al mismo tiempo arrastrarnos al infinito de que el para siempre, siempre no existe.
Otro otoño más en mi vida que se acerca, va a dejar el rastro de las hojas secas, esas que en otro tiempo florecieron y que con el frío del tiempo, como estos sentimientos, se van desvaneciendo poco a poco, se secan, se deshacen como arena en las manos, que se fusionan en el aire y se vuelven parte de algo más grande. Algo que ni siquiera todo el amor y dolor del mundo podrían alcanzar.
Entonces sigue pasando el tiempo y me encuentro en la misma estación, mientras el corazón espera que lo abraces y lo cuides, porque aca adentro no existe el otoño, mas que el frio que se siente de que no estés cerca, pero por suerte me tengo a mi, para abrazarme y darme todo ese amor que te fuiste dejando en alguna estación, en la que no estuve, en la que no me quedé, en la que no supe agarrate de la mano para que vinieras conmigo, porque para ese entonces mi luz se habia apagado con vos, con tu historia.
Pero el tiempo hizo de las suyas y nos encontró en alguna vieja esquina que ya habíamos caminado, entonces aunque el silencio sea el único idioma que en tu mundo habita, solo bastaron los latidos de tu corazón y un abrazo para saber que estabas ahí, efímero, melancólico. Y yo ahí, calmando tus tormentas, contándote de mis alegrías y aventuras y vos volviendo a llenar de luz y esperanza tu mirada hacia mi.
Hoy estoy aca, entre plantas de tu color favorito, con la ternura de una gata y sus bebés, entre algunos de tus libros de cocina que separe para estudiar, tratando de tapar el hueco inmenso que tu partida, proporcional a mi quererte, me dejó.
(sigue abajo)