01/09/2026
El mundo de la quesería es increíblemente visual y creativo. Más allá de las tradicionales ruedas o bloques, muchos quesos adoptaron formas muy particulares debido a tradiciones históricas, métodos de maduración colgados o para optimizar su conservación.
En forma de pera, s**o o lágrima (Pastas hiladas):
Queso Tetilla (España): Originario de Galicia, este famoso queso de leche de vaca tiene una inconfundible forma cónica con un vértice apuntando hacia arriba. Su silueta emula la forma de un seno (de ahí su nombre), un formato tradicional que le otorga una textura extremadamente cremosa en el centro.
Caciocavallo (Italia): Su nombre significa “queso a caballo”. Tiene forma de lágrima o bolsa atada por el cuello. Se amarran de a pares con una cuerda y se cuelgan “a caballo” sobre varas de madera para madurar, lo que modela su silueta final.
Provolone Valpadana Giganti (Italia): Aunque el provolone común es un cilindro simple, las versiones tradicionales maduradas en Italia pueden moldearse con forma de melón gigante, mandarina o pera alargada, envueltos en complejas redes de cuerdas para sostener su enorme peso mientras cuelgan.
Formas piramidales y geométricas raras
Valençay (Francia): Es un queso de cabra con forma de pirámide truncada (sin punta) y cubierto de ceniza de carbón vegetal. La leyenda cuenta que originalmente tenía una punta perfecta, pero Napoleón Bonaparte, al regresar de su desastrosa campaña en Egipto, vio el queso, le recordó a las pirámides y, furioso, le cortó la punta con su espada.
Boulette d’Avesnes (Francia): Con una llamativa forma de cono rojizo, este queso se moldea a mano. Se sazona con pimienta, estragón y clavo de olor, y se tiñe por fuera con achiote, dándole un aspecto visual único y un sabor muy potente.
Quesos que cambian de forma al servirse
Tête de Moine (Suiza): Su nombre significa “Cabeza de Monje”. Aunque el queso en sí es un cilindro firme, su forma particular aparece al cortarlo. No se rebana: se raspa con un utensilio giratorio llamado girolle. Al hacerlo, la superficie del queso se convierte en delicadas flores o rosetas de encaje comestible que potencian su aroma.