24/03/2026
A 50 años del golpe de Estado,
la memoria no es solo recuerdo: es presente.
La dictadura no solo desapareció personas.
También avanzó sobre los territorios,
impuso un modelo extractivista
y dejó marcas de impunidad
que aún afectan al agua, a los ecosistemas
y a la vida colectiva.
Sus consecuencias siguen vigentes.
En las desigualdades,
en las violencias,
y en una deuda histórica que persiste:
la restitución de las tierras
a los pueblos originarios.
Sin eso, no hay justicia completa.
Hoy más que nunca, es tiempo de unir luchas.
La memoria, la social y la ecológica
son una sola.
Memoria, Verdad y Justicia.
Agroecología LaDorita