13/02/2025
Aún no hace un mes que mi hermana se fue y sigo con el corazón apretado, con una mezcla de sentimientos inexplicable.
Me cuesta encontrar las palabras para este momento, esa triste sensación de estar cerrando no sólo las puertas del local, sino también enterrando el proyecto de Vero.
Esta fábrica no era simplemente un negocio, era un sueño hecho realidad, un lugar donde cada plato era pensado y ejecutado con mucho amor y dedicación con sabores únicos, tanto así que con sus exquisiteces nos trasladabamos a otros continentes.
Lamentablemente no heredamos ese amor por la cocina y hoy decimos "Chau y gracias". Gracias por todos estos años, porque sin ustedes La Pasta de Oro no hubiera permanecido en el tiempo, gracias por las devoluciones sobre la comida que tan feliz hacían a Vero y tambien por las criticas porque sin ellas no hubiera crecido tanto en este rubro.
Nos despedimos con lágrimas, pero también con la certeza de que su recuerdo quedará para siempre en todo aquel que tuvo el placer de conocerla y probar sus ricas comidas. Es un orgullo como hermana saber que Vero por sobre todas las cosas era buena persona. Y me quedo con eso que es invaluable.