11/05/2026
Esta es una foto que, sin pensarlo, estaba intencionado mi vida. La primera vez que conocí mi Jamonero.
Estaba en Málaga, próximo a volver a Argentina. El jamonero llegó por encomienda donde sería mi última parada. ¡Una jugada un tanto arriesgada! Cualquier inconveniente o atraso no lo podría haber esperado, tenía el pasaje.
Admito que si mi amigo Mateo no me hubiese recibido en Málaga, no tendría la fortuna de contar con semejante herramienta.
Semanas previas, estuve en Chiclana dela Frontera. Hacía un voluntariado, nos hicimos amigos con Juli. Tocamos en una jam. Siempre con excusas para brindar. También clave para mi Jamonero, ja.
Salió todo bien. ¿La mochila? Absurdamente pesada, era genial. Lo mejor: abundaba el sentido.