11/06/2026
Hace 16 años hice la torta más grande de mi vida.
Mi abuela cumplía 80 años y yo todavía no era pastelera. Había hecho algunos cursos, pero estaba muy lejos de imaginar que algún día esto se convertiría en mi trabajo.
Ella confió en mí y yo me animé.
Con una manga, algunas flores de glasé y muchas ganas, preparé una torta para más de 80 invitados.
Hoy miro estas fotos y veo errores por todos lados. Veo cosas que haría diferente. Pero también veo algo mucho más importante: el amor que le puse.
Mi abuela ya no está, y daría cualquier cosa por poder hacerle hoy una torta llena de rosas y jazmines de azúcar.
Pero la verdad es que ese día ella fue feliz. Disfrutó su festejo, sopló sus velitas rodeada de quienes la querían y eso es lo que realmente importa.
Estas fotos me recuerdan de dónde vengo. Me recuerdan que antes de la técnica, de los cursos y de la experiencia, estaban las ganas de hacer feliz a alguien.
Y creo que eso sigue siendo el ingrediente más importante de cada torta que hago. ❤️