14/06/2026
El frío o la lluvia a veces cría nostalgia.
Las fotos son del 2008, cuando capturamos unas colmenas en la ciudad y las llevamos al monte, cerca del Jardín Botánico, donde teníamos unos apiarios.
Haciendo cuentas, el 2003 al profe Zenobio le zumbaron las abejas y empezó su camino como apicultor, una actividad que lo ha renovado física, mental y espiritualmente.