12/04/2025
El es Don Anival, un campesino de corazón noble y teson antioqueño en sus venas, está los viernes en la plaza de Santo Domingo con sus plátanos y yucas para los frijoles o el sancocho.
Me cruce con el una mañana estaba en labores de distribución de nuestros pandequesos deliciosos.
Yo pasaba y él me dice.
- mijo a cómo son los pandequesos? se ven pero ricos.
- patrón como estas, son a 10 mil el paquete trae 5 unidades.
Me responde con su asento paisa montañero.
- mijo no me da para esa plata pero, si quiere yo le cambio por plátanos y yucas para los frisoles o el sancocho, porque yo le digo que si yo llevo de eso a mi casa, mi esposa me da hasta picos.
Yo entre sonrisas le respondo.
- como es el negocio
- le doy un gajo de plátano y 2 kilos de yuca, usted me da el paquete de pandequesos y 5 mil más, ¿ le gusta o no?
Yo le acepte el negocio y todos los viernes él me espera para el trueque y los dos quedamos felices con el negocio.
Gracias a Don Anival por su nobleza y don de negocio.