24/10/2024
Tanto los arándanos azules como los rojos se pueden consumir de diferentes formas. La selección al momento de su compra es clave para que puedan durar mucho más tiempo en tu cocina. Principalmente, deben tener un aspecto general saludable, es decir, de color uniforme oscuro, con la piel tersa, sin arrugas, golpes o partes demasiado blandas.
Es recomendable observar la parte inferior del envase para comprobar que no hay pérdidas de jugos o líquido, ni piezas podridas o con moho.
La vida útil de los arándanos es corta, por ello es importante conservarlos en refrigeración en la parte menos fría del refrigerador. Se sugiere manipularlos poco, sin lavar, retirando las piezas que se puedan estropear y alejados de otras frutas o alimentos que puedan acelerar su maduración.
Solos o frescos, a cualquier hora del día son una opción fabulosa como refrigerio.
Por su tamaño, son muy fáciles de incorporar a gran variedad de platos o recetas, a menudo directamente sin tener que trocearlos.
Según en qué preparaciones los utilices, o si son frutos muy grandes, bastará con cortarlos por la mitad, en cuartos, o picarlos.
Podemos tomarlos con yogur, con queso cottage o con avena fría o caliente, para el desayuno o merienda.
Son un excelente ingrediente para batidos o licuados, combinados con frutos secos, semillas y otras frutas, y también se prestan de maravilla para triturarlos, tanto en fresco como directamente congelados.
Se encuentran fácilmente en postres como nieves, jugos y mermeladas.