COAPI Cooperativa Integral de Apicultores del Huila

COAPI Cooperativa Integral de Apicultores del Huila Producimos y comercializamos todos los productos de la colmena, 100% natural y propios de nuestro departamento del Huila.

17/03/2026

Conoce a las abejas meliponas, una especie endémica de Mesoamérica, que destaca por no tener aguijón, pero también, por su valor ecológico y cultural.

15/03/2026

Descubre para qué enfermedades se utiliza la apiterapia y qué dice la evidencia científica sobre el uso de miel, propóleo y veneno de abeja en medicina.

28/02/2026

Felicitaciones, excelente trabajo Herrera y Jhon Sebastian Castro 🌻🐝🍯

27/02/2026

Ampliación del Nido en Núcleos Apícolas

La ampliación del nido de los núcleos es una técnica esencial en la apicultura para permitir que una pequeña colonia (núcleo) crezca de manera controlada y saludable hasta convertirse en una colmena productiva y fuerte.

Explicación

Un núcleo es una colmena pequeña, generalmente de 3 a 5 cuadros, que se utiliza para reproducir abejas o salvar colonias débiles. La ampliación consiste en añadir cuadros nuevos (con cera estampada o labrada) para dar espacio a la reina para poner huevos y a las obreras para almacenar alimento.

Si no se amplía a tiempo, la colonia puede bloquearse (quedarse sin espacio), lo que provoca enjambrazón o detiene el crecimiento de la población. El objetivo es mantener un equilibrio térmico: si añadimos demasiado espacio de golpe, las abejas no podrán calentar la cría y podrían enfermar.

Procedimiento

Para realizar una ampliación exitosa, sigue estos pasos de forma gradual:

Evaluación inicial: Abre el núcleo y verifica que las abejas cubran totalmente los cuadros actuales. Debe haber cría en la mayoría de ellos y presencia de nodrizas.

Preparación del material: Ten listos cuadros con cera estampada (nueva) o cuadros ya labrados si tienes disponibles.

Posicionamiento del nuevo cuadro: No coloques el cuadro nuevo en el centro del nido de cría si el clima es frío. Lo ideal es colocarlo en la posición inmediatamente lateral al nido de cría (entre el último cuadro de cría y el cuadro de miel/polen).

Transferencia a colmena definitiva: Una vez que el núcleo complete los 5 cuadros y esté "desbordando" abejas, es el momento de pasar todo el contenido a una cámara de cría estándar (tipo Langstroth) de 10 cuadros.

Rellenado de huecos: Al pasar el núcleo a la colmena grande, coloca los 5 cuadros originales en el centro y completa los laterales con cuadros nuevos hasta llenar la caja.

Recomendaciones

Estimulación: Si hay poco flujo de néctar en el campo, alimenta a la colonia con jarabe de azúcar (proporción 1:1) para que las abejas estiren la cera más rápido.

Temperatura: Nunca amplíes el nido si se esperan heladas o descensos bruscos de temperatura, ya que la cría periférica podría morir por enfriamiento.

Frecuencia: Revisa el núcleo cada 7 a 10 días. Las colonias jóvenes en primavera crecen a una velocidad sorprendente.

Observación de la Reina: Asegúrate de ver postura reciente (huevos de 1 a 3 días) para confirmar que la reina tiene espacio y está activa antes de añadir más cuadros.

20/02/2026
20/02/2026

Una investigación que debería provocar la inmediata revisión de todas las normativas agroquímicas del planeta se convierte, en cambio, en un expediente más que engrosa la lista de advertencias ignoradas. El estudio liderado por Harry Siviter y Emily Bailes, publicado en una de las cunas de la biología evolutiva, no descubre un veneno nuevo, sino algo mucho más profundo y aterrador: descubre la gramática oculta de la muerte. Al analizar 90 estudios y 356 interacciones, los científicos demuestran que los pesticidas y herbicidas, aplicados en las dosis "residuales" que la ley permite, no se suman, se multiplican. Su efecto combinado es sinérgico: uno más uno ya no es dos, es tres, es cinco, es la muerte exponencial de un ser que ha co-evolucionado con las flores durante 100 millones de años, pero no con este cóctel de laboratorio.

La imagen que esta noticia proyecta no es la de una abeja solitaria sobre una flor, sino la de un mapa de puntos negros sobre un campo verde y perfecto. Ese verde es el monocultivo, desierto nutricional pintado de esperanza. Esos puntos negros son las abejas, expuestas no a un peligro, sino a una sinfonía de ellos: el insecticida que desorienta su sistema nervioso, el herbicida que elimina las flores "malas" que les daban el único alimento diverso, el fungicida que, quizás de forma no letal por sí solo, abre la puerta a los parásitos con los que siempre convivieron. Y entonces ocurre el sinergismo letal: una abeja débil por la falta de flores (factor estresante nutricional) es más vulnerable al parásito Nosema (factor natural), pero si además su sistema inmunitario está colapsado por un fungicida, y su capacidad de volver a la colmena anulada por un neurotóxico, la muerte ya no es una posibilidad, es una certeza matemática. El estudio lo revela con crudeza: mientras los factores con los que las abejas han evolucionado (parásitos, hambrunas) tienen efectos aditivos manejables, los factores que nosotros inventamos actúan en perversa armonía para aniquilar.

Esta es la denuncia de fondo: nuestros sistemas de evaluación de riesgos ambientales, esos que conceden permisos a los agroquímicos, operan en un mundo de ficción. Prueban los venenos de uno en uno, como si en el campo hubiera compartimentos estancos. Ignoran la cocina letal que se prepara en el estómago de una abeja o en el polvo que impregna el pan de las abejas. Es la arrogancia del reduccionismo científico puesta al servicio de la industria química: "mi producto es seguro", dicen, mientras el vecino aplica el suyo, y el otro el de más allá. Juntos, orquestan una sinfonía de destrucción que ninguna normativa actual contempla. La consecuencia no es solo más abejas muertas. Es la constatación de que la producción mundial de alimentos, ese "activo invaluable" que citan los autores, cuelga de un hilo que nosotros mismos estamos cortando, tijeretazo a tijeretazo, con cada tanque de fumigar.

Frente a este panorama, la esperanza ya no puede ser ingenua, pero debe ser insurgente y basada en el mismo conocimiento que denuncia. Pasa por una transformación radical de la evaluación de riesgos: los agroquímicos deben ser probados en cócteles realistas, considerando los efectos sinérgicos con la desnutrición y el estrés térmico del cambio climático. Pasa por una apuesta valiente por la agroecología, donde el manejo de plagas no sea una guerra química sino un equilibrio funcional. Y pasa, sobre todo, por una exigencia ciudadana y política que considere a los polinizadores no como un "daño colateral" asumible, sino como un bien común cuya desaparición es la antesala de la nuestra.

Pero mientras los informes se acumulan y las abejas caen, la pregunta que este estudio nos deja clavada como un aguijón en la conciencia es: ¿Cuántas pruebas más de culpabilidad necesita nuestra civilización para dejar de envenenar la mano que la alimenta? Si ni siquiera cuando la ciencia demuestra, con la frialdad de los números, que nuestros venenos actúan en manada para matar a los guardianes de la floración, somos capaces de detener la máquina, ¿qué esperanza le queda a un mundo que solo sabe sumar cero a cero hasta que el total es el desierto?

COAPI CON AMOR 💛🐝🍯
20/02/2026

COAPI CON AMOR 💛🐝🍯

09/02/2026

¿Sabes cuántos colores de miel existen? Guía rápida de la escala Pfund

La miel presenta una amplia gama de colores, clasificados generalmente en siete tonos o grados principales según la escala de Pfund, que van desde el blanco agua (casi transparente) hasta el ámbar oscuro (casi negro). El color de la miel está directamente relacionado con las flores de las que las abejas recolectan el néctar. Cada flor aporta una tonalidad y sabor único, creando una rica paleta de colores. Incluso la misma especie de flor puede producir diferentes colores de miel dependiendo de la región y las condiciones climáticas.

Clasificación de colores de la miel (Escala Pfund - mm):

Blanco agua (0-8 mm): Extremadamente clara, a menudo de acacia o tilo.
Extra blanca (8-17 mm): Mieles muy claras.
Blanca (17-34 mm): Típica del trébol o naranjo.
Ámbar extra claro (34-50 mm): Tonos amarillos suaves, a menudo de alfalfa.
Ámbar claro (50-85 mm): Tono dorado medio.
Ámbar (85-114 mm): Mieles más intensas.
Ámbar oscuro (>114 mm): Tonos oscuros, a menudo mieles de bosque o castaño.

El color no determina la calidad, pero indica el sabor: las más claras suelen ser suaves y las oscuras más intensas.

Los principales factores que afectan el color de la miel son:

Origen Floral: El tipo de flor es el factor principal que determina el color de la miel. Por ejemplo, la miel de acacia es conocida por su claridad, mientras que la miel de castaño es mucho más oscura.

Composición del Néctar: Los componentes químicos y pigmentos naturales en el néctar, como los flavonoides, antocianinas y carotenoides, son responsables de los diferentes tonos.

Condiciones Climáticas: El clima y la estación del año también influyen. Las mieles recolectadas en primavera suelen ser más claras que las de finales de verano y otoño.

Proceso de Almacenamiento: La cristalización y el tiempo de almacenamiento pueden oscurecer la miel con el tiempo.

Fuentes: Departamento de Agricultura de EE. UU. (USDA) y MielEspaña.

Dirección

Carrera 5A #60-71, El Cortijo
Neiva

Teléfono

+573114750500

Página web

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando COAPI Cooperativa Integral de Apicultores del Huila publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Contacto La Empresa

Enviar un mensaje a COAPI Cooperativa Integral de Apicultores del Huila:

Compartir