Todo comienza en el año 1992 cuando mi padre se encontraba en labores de rocería en un paraje de la ciudad, de repente fue sorprendido por un fuerte ataque de picadura de abejas africanizadas, sin saber que hacer suspendió labores. El contrato era entregar todo el lugar limpio y no se pudo cumplir por dicho ataque, no recibió sus honorarios por no haber terminado. Pasaron muchos días sin saber que
hacer, hasta que un día mi padre le informa el asunto a un pastor evangélico Alberto Gañan quien se encontraba en la localidad proveniente del Departamento de Risaralda, este tenia conocimientos de esta actividad y se dirigieron al paraje a capturar este panal para poder continuar con la rocería, mi padre siguiendo sus instrucciones elaboro un cajón artesanal para trasladar las abejas y ponerlas en un lugar donde pudieran continuar aprovechándose de la labor de éstas, fue tan efectiva la captura que se extrajeron 30 litros de miel en ese entonces, a $20.000 c/u, le pareció muy bueno a mi padre que después de la partida de su instructor continuo en esta actividad como hobbies y ya en el año 1993 sacaba tiempo exclusivo para dedicarse a capturas de panales y revisión de colmenas, siendo yo (Armando Mena) su mayor ayudante, me apasiono tanto esta aventura al punto que en el año 2005 asesorado por un economista veo en esta actividad la necesidad de una empresa ya que no existe una en esta región, logre salir a la ciudad de Medellín a recibir información y adquirir implementos tecnificados para continuar con algo que paso de hobbies a idea de negocio.