10/09/2024
Adelantando lo bueno,
Según una de las leyendas más populares en Italia, el inventor de uno de los postres más característicos de la tradición gastronómica de ese país sería Toni, un ayudante de cocina del duque de Milán Ludovico Sforza, llamado "Il Moro", al final del siglo XV. En la víspera de Navidad de 1495, la corte de Sforza estaba celebrando un copioso banquete. En la cocina, el chef estaba atareado con la preparación de distintos manjares y le pide a su joven ayudante Toni, que controle el horno donde se están cocinando unos bizcochos enormes, que serán el postre al final de la cena del duque. Toni, sin embargo, agotado por el trabajo, se duerme unos minutos y los bizcochos se queman. El joven cocinero, temeroso de la reacción del jefe de cocina y de los invitados ansiosos por comer, decide sacrificar la masa de levadura que había guardado para su pan de Navidad.
La trabaja con harina, huevos, azúcar, pasas y fruta confitada, hasta obtener una masa suave y muy fermentada, que hornea y sirve en el banquete. El resultado es un éxito rotundo y Ludovico Sforza decide llamar a ese dulce "El Pan de Toni" en homenaje a su creador.
Luego, con los años, "El Pan de Toni" se popularizaría en toda Italia con el nombre de "Panettone”.