12/10/2025
Susurros de Jesús
Una vez, yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaría y Galilea. Cuando iba a entrar en una ciudad, vinieron a su encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían: Jesús, maestro, ten compasión de nosotros
Al verlos, les dijo: Id a presentaros a los sacerdotes.
Y sucedió que, mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se postró a los pies de Jesús, rostro en tierra, dándole gracias.
Este era un samaritano.
Jesús, tomó la palabra y dijo: ¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios más que este extranjero?.
Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado
(Lc 17:11-19)
Señor amado, danos un corazón agradecido, para vivir con gratitud, valorando y agradeciendo las tantas bendiciones, dones, privilegios y todo lo que de Tu generosidad hemos recibido, y por lo que recibiremos en nuestra vida terrenal.
Deseamos fervientemente que nuestra vida sea un canto de alabanza a Ti, demostrándotelo con obras de amor y caridad, haciendo siempre Tu voluntad, y siendo voceros de Tu Evangelio con nuestro ejemplo de vida, para glorificar Tu Nombre por dondequiera que pasemos.
Canten al Señor un canto nuevo, porque Él hizo maravillas: Su mano derecha y Su santo brazo
le obtuvieron la victoria.
(Sal 98:1)