23/05/2026
Hay frutas que parecen hechas para que la gente las mire dos veces.
La pitahaya es una de ellas.
También conocida como fruta del dragón, aunque luego la pruebas y en realidad es bastante más delicada de lo que suena.
Fresca, suave, ligeramente dulce…
de esas frutas que empiezas comprando por curiosidad y acabas cortando “solo un trocito más” mientras abres la nevera.
En desayunos queda increíble.
Con yogur también.
Y si la pones en la mesa cuando viene gente, existe un 90% de probabilidades de que alguien pregunte: “¿Y esto qué es?”
Nos gusta traer frutas así.
De las que llaman la atención por fuera, sí.
Pero sobre todo de las que luego merece la pena comerse.