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10/03/2026
10/03/2026

La conexión entre la virilidad tradicional y los combustibles fósiles se reactiva por el auge de la ultraderecha frente al feminismo y las políticas ecologistas. Una exposición y una instalación exploran el fenómeno

10/03/2026

25 mujeres hispanas que cambiaron la Historia.

10/03/2026

La llamada “cara de Marte” no fue una estructura artificial ni una escultura gigantesca. Fue una formación rocosa ubicada en la región de Cydonia que, en una imagen tomada en 1976 por la sonda Viking 1, pareció tener ojos, nariz y boca por una combinación muy concreta de resolución limitada, sombras y ángulo de iluminación. El cerebro humano está muy bien entrenado para reconocer rostros incluso donde no los hay, y a ese fenómeno se le conoce como pareidolia.

Eso explica por qué una colina erosionada pudo parecer una cara humana. Nuestro cerebro busca patrones familiares todo el tiempo. Es la misma razón por la que algunas personas creen ver figuras en las nubes, animales en manchas o rostros en objetos cotidianos. En Marte ocurrió lo mismo, pero a escala planetaria y con una fotografía que, en su momento, alimentó muchas especulaciones.

Años después, nuevas observaciones resolvieron el caso con mucha más claridad. La sonda Mars Global Surveyor obtuvo imágenes de mayor resolución que mostraron que aquella supuesta cara era en realidad un relieve natural, sin rasgos definidos de un rostro cuando se observa con mejor detalle y con otra iluminación. Más adelante, otras misiones también confirmaron lo mismo: se trata de una meseta o colina marciana modelada por procesos geológicos, no de una construcción.

El caso de la “cara de Marte” se volvió famoso porque muestra muy bien cómo funciona la ciencia. Una imagen llamativa puede despertar hipótesis sorprendentes, pero esas ideas deben ponerse a prueba con mejores datos. Cuando llegaron fotografías más precisas, la interpretación extraordinaria se derrumbó. No había una obra inteligente mirando al espacio desde Marte. Había roca, sombras y una ilusión creada por nuestra propia manera de percibir.

10/03/2026

En 2018, durante la famosa Met Gala en Nueva York, Kim Kardashian posó frente a un espectacular sarcófago dorado del Museo Metropolitano de Arte.

Lo que nadie sabía es que esa fotografía, aparentemente inofensiva, se convertiría en la pieza clave de una investigación internacional. 😳👇

10/03/2026

La eurodiputada de Podemos y exministra de Igualdad, señalada en nombre de la organización terrorista 764, reconoce “rabia y miedo”, pero advierte: “Si pretenden alejarnos del espacio público, no lo van a conseguir”

10/03/2026
10/03/2026

El Tribunal Superior de Justicia de Madrid acuerda la medida cautelar solicitada por el Ministerio de Sanidad ante la negativa del Gobierno de Ayuso

10/03/2026
10/03/2026

El 6 de marzo de 1937 nació Valentina Tereshkova, la mujer que años más tarde haría historia al convertirse en la primera en viajar al espacio. Su misión marcó uno de los momentos más importantes de la exploración espacial durante el siglo XX.

Tereshkova despegó el 16 de junio de 1963 a bordo de la nave soviética Vostok 6. Tenía solo 26 años. Durante la misión orbitó la Tierra 48 veces y permaneció casi tres días en el espacio, acumulando más de 70 horas de vuelo. En aquel momento, su misión fue extraordinaria: pasó más tiempo en órbita que todos los astronautas estadounidenses juntos hasta ese punto de la carrera espacial.

Antes de ser seleccionada como cosmonauta, Tereshkova trabajaba en una fábrica textil y practicaba paracaidismo de manera amateur. Ese detalle fue clave para su elección, ya que las cápsulas Vostok requerían que el cosmonauta se eyectara y aterrizara en paracaídas al final del vuelo. Su experiencia previa le dio una ventaja importante durante el proceso de selección y entrenamiento.

La misión Vostok 6 no solo representó un logro tecnológico. También demostró que las mujeres podían participar en misiones espaciales, algo que en ese momento todavía era motivo de debate dentro de los programas espaciales. A pesar de ello, pasarían casi dos décadas antes de que otra mujer volviera al espacio.

Durante su vuelo, Tereshkova registró observaciones sobre el horizonte terrestre, tomó fotografías de la atmósfera y mantuvo comunicación constante con la Tierra. Esos datos contribuyeron al estudio de las capas superiores de la atmósfera y al comportamiento del cuerpo humano en condiciones de microgravedad.

Hoy, casi seis décadas después de su misión, su nombre sigue ocupando un lugar central en la historia de la exploración espacial. Su vuelo abrió un camino que más tarde seguirían muchas otras astronautas y científicas en programas espaciales de todo el mundo.

17/11/2025

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