30/08/2026
Hoy soy yo quien necesita contarles algo que me cuesta muchísimo escribir: Azúcar y Sal cierra sus puertas en San Isidro.
No quiero disfrazar este momento ni decir simplemente que se cierra una etapa y comienza otra, porque la verdad es que estoy muy triste.
Puse muchísimo de mí en este proyecto. Trabajé, luché, insistí y busqué todas las maneras posibles de hacerlo funcionar. Por eso, cerrar las puertas me deja inevitablemente con una sensación de fracaso y con el dolor de sentir que, de alguna manera, les fallé a muchas personas que creyeron en mí, me apoyaron y apostaron por Azúcar y Sal.
Sé que las cosas no siempre salen como uno espera, pero saberlo no hace que duela menos.
Seguramente me tocará comenzar nuevamente desde cero, recoger lo aprendido y buscar poco a poco un nuevo camino. Hoy todavía no sé exactamente cuál será.
Pero entre toda esta tristeza hay algo que tengo muy claro: mi agradecimiento hacia ustedes.
Gracias por cada visita, cada pedido, cada recomendación y cada palabra de cariño. Gracias por permitirme formar parte de tantos cumpleaños, bautizos, comuniones, bodas y celebraciones familiares. Gracias a quienes estuvieron desde el principio y a quienes llegaron después y confiaron en mi trabajo.
De esta experiencia me llevo muchísimo. Aprendí, crecí, cometí errores y viví momentos maravillosos y también muy difíciles. Todo forma parte de la historia de Azúcar y Sal y también de la mía.
Aunque hoy cierro las puertas de nuestro local en San Isidro, no quiero decirles adiós. Quiero decirles HASTA PRONTO. 💕
Seguiré atendiendo a través de WhatsApp los pedidos de tartas personalizadas y mesas dulces, desde una nueva realidad, pero con el mismo cariño de siempre. 🎂
No sé qué vendrá después, pero cuando llegue el momento, espero poder volver a contar con ustedes.
Gracias, de corazón, por haber creído en Azúcar y Sal y, sobre todo, gracias por haber creído en mí. 💕
Azúcar y Sal – Sabores de Verdad
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