02/09/2026
Los huesos de la pierna, especialmente los que conservan articulaciones, cartílago, tendones y la zona de la rodilla, son estupendos para un cocido o un caldo largo, precisamente porque tienen bastante tejido rico en colágeno.
Cuando estos huesos de nuestros chotos cuecen lentamente durante varias horas, el colágeno de los cartílagos y tejidos conectivos se va transformando en gelatina. Por eso un buen caldo de huesos, cuando se enfría, puede quedarse prácticamente cuajado: es una señal de que se ha extraído bastante gelatina. Esa gelatina aporta aminoácidos procedentes del colágeno, como glicina y prolina, además de dar al caldo muchísimo cuerpo y una textura más untuosa.
También puede aportar grasa y sabor de la médula, además de pequeñas cantidades de minerales y otros nutrientes que pasan al caldo.
Esto no es simplemente “echar un hueso”: esto es aportar sabor, gelatina natural y hacer que el caldo quede mucho más sabroso y con cuerpo.
😋😋😋