03/03/2026
Ser frutero no es solo poner la fruta en el puesto y venderla.
Cada día revisamos todo, pieza por pieza. La miramos, la tocamos y vemos cómo viene.
Según eso, decidimos si se puede sacar a la venta, qué precio ponerle… o si directamente hay que retirarla.
Porque no siempre todo viene perfecto, y nuestro trabajo también es ese: elegir bien y ser honestos con lo que ponemos en el puesto.
Es parte del día a día, aunque muchas veces no se vea.