08/05/2026
La cocina es mi lenguaje de amor.
Si formas parte de mi vida y de mi entorno, lo sabes. Siempre me va a apetecer cocinar para tí, compartir una mesa y pasar tiempo cocinando juntos.
Por eso, cada vez que me preguntan qué pienso del debate sobre si las cocinas y la comida casera están abocadas a la extinción se me encoje un poquito el corazón. Porque mi respuesta es que sí, sí creo que las cocinas caseras, como espacios, lugar de reunión y despensa familiar están perdiéndose.
¡Por infinidad de motivos! No creo que las razones sean tan simplistas como que las casas son cada vez más pequeñas o que no tenemos tiempo ni para respirar.
Creo, sinceramente, que todo sigue la senda de la deshumanización.
Cocinar para mí es memoria, recuerdo y presencia.
Tiempo de conexión con el tendero y la vecina. Ordenar tu cocina y deshacer los paquetes mientras piensas cómo vas a preparar esos boquerones y estos tomates.
Chismear recetas en el grupo de amigas y compartir tuppers con los compañeros del trabajo.
Es quemar las lentejas y tener la cazuela tiznada ahí a remojo por días.
¡Es auto-cuidado!
Esa invitación de última hora a un aperitivo. Llenar tu casa de risas aunque esté la alfombra sin aspirar.
Es pasar un domingo pelando vainas y haciendo salsa de tomate para que la semana sea más amable.
Y es libertad. Libertad de gastar lo que uno quiera en su carro de la compra... más o menos dependiendo de la época o la semana. Es escoger entre una cantidad ingente de opciones frente al catálogo impuesto por una macro-empresa que sólo ve el beneficio. Libertad para priorizar la salud de nuestra familia en un entorno con más y más alergias e intolerancias alimentarias muy caras e insostenibles con el mercado actual -¿Cuanto más natural es un producto es también más caro?-
Perder la cocina es perder autonomía, independencia y libertad. Ser (aún más) esclavos de cuatro mil millonarios, tres farmacéuticas y una panda de esclavistas. Perder el campo y el mar, producciones artesanales, aceites ricos y alimentos que saben.
Es perder parte de nuestra humanidad.
Así que sí, por mi parte, ¡Ser muy bienvenidos a la resistencia! 🥰🥰🥰