23/05/2026
La corteza de un queso no es solo su "envoltorio", ¡es donde ocurre gran parte de la magia de la maduración! ✨
Dependiendo de cómo se cuide el queso en la cava, desarrollará un tipo de corteza u otro. Y aquí viene la eterna pregunta: ¿Se comen? 🤔 Aquí te lo explicamos:
1️⃣ Cortezas de moho blanco (Floridas): Son suaves, aterciopeladas y blancas (como las del Brie). Se crean rociando hongos benéficos. ¿Se come? ¡Sí, siempre! Aporta un toque a hongo y tierra delicioso.
2️⃣ Cortezas lavadas: Tienen un tono anaranjado o rojizo y suelen ser un poco pegajosas. Durante la maduración, las frotamos con salmuera, cerveza o vino. Tienen un olor muy potente, pero un sabor suave. ¿Se come? Sí, aporta mucha personalidad.
3️⃣ Cortezas naturales: Se forman solas al secarse el queso en nuestras baldas de madera. Pueden ser duras, cubiertas de aceite de oliva, ceniza o hierbas aromáticas. ¿Se come? Son comestibles, pero a veces son tan duras o intensas que es mejor retirarlas (¡o usarlas para dar sabor a un caldo!).
4️⃣ Cortezas artificiales: Son de cera, parafina o plástico técnico. Se usan para proteger quesos industriales y retener la humedad. ¿Se come? ❌ ¡NUNCA! Son puramente protectoras.
En nuestro centro de maduración, mimamos cada corteza día a día porque sabemos que ahí reside el secreto de un gran aroma.
Y tú, ¿eres de los que se come la corteza o de los que la deja en el plato? ¡Te leemos en comentarios! 👇