17/07/2024
Ferlosio & Sociedad de Consumo
desde luego a la luz de la «Dialéctica negativa», de Theodor W. Adorno, que la recoge en este comentario: «
La liberación de las fuerzas productivas es una acción del espíritu entregado a dominar la naturaleza, que se halla en afinidad con el dominio violento sobre sí misma. La dominación violenta puede pasar a veces a segundo término; pero es imposible eliminarla del concepto de fuerza productiva y aun menos si se halla liberada; la misma palabra «producción» encierra una amenaza.
Como dice «El Capital»:
«Agente fanático de la acumulación, obliga a los hombres, sin piedad ni tregua, a producir por producir».
Esto se vuelve inmediatamente contra el fetichismo del proceso productivo en la sociedad de cambio; pero, además, vulnera el tabú, hoy universal, que pesa sobre cualquier sospecha de que la producción sea un fin en sí mismo».
Sobre este mismo tabú que prohíbe cualquier sospecha de que la producción sea un fin en sí mismo, en el sentido de que ella misma produce al servicio de su propia conservación y de su interés, del modo más activo, las necesidades y el consumo, se pronuncia, desde la economía, John K. Galbraith: «Desde luego la evidencia de ello es manifiesta. Pero es una evidencia que los economistas se han negado a admitir del modo más resuelto. Ellos han percibido, como nunca podría percibirlo el lego en la materia, el daño que sufrirían las ideas establecidas si se reconocieran y aclararan estas relaciones.
Por consiguiente han cerrado sus ojos (y sus oídos) de una forma increíble ante el más inoportuno de todos los fenómenos económicos, es decir, ante la moderna creación de necesidades».
En una palabra, que los economistas se defienden como gato panza arriba de cualquier insinuación de que la producción no está al servicio de los consumidores, porque saben de sobra que cualquier sospecha podría erosionar o incluso echar abajo la instalación entera.
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