21/09/2026
Faltaba como media hora para cerrar y había una fila de personas esperando para pagar.
Entre las prisas atendí a un joven que me pagó con un billete. Yo estaba casi segura de que era de $100, pero él me dijo que era de $200.
—¿Seguro? —le pregunté.
—Sí —me respondió.
En ese momento decidí confiar. No quise detener la fila para revisar las cámaras y le entregué el cambio como si me hubiera dado $200.
Al día siguiente, por la tarde, el joven regresó al expendio.
Venía a devolverme $100.
Me explicó que al revisar su dinero se había dado cuenta de que yo le había dado cambio de más.
Puede parecer una historia sencilla, pero a mí me dejó algo bonito: recordar que todavía hay personas que, aun cuando podrían quedarse calladas, eligen hacer lo correcto.
Y esas también son las historias que se viven detrás del mostrador del Expendio Zaragoza de la 15. 🥛❤️