20/12/2025
Órale, carnales… ya estamos a 18 de diciembre y la neta, este mes me tiene reflexionando bien hondo atrás del mostrador.
Yo pensaba que diciembre era el mes del milagro: sidra volando, botanas, desechable, refrescó, todo se vende solo y la tiendita se forra. Pero este año… pos no, we. Las ventas están bajas, más bajas que en septiembre cuando todos andan pelados post-vacaciones.
La venta se mueve poquito, la raza pasa, saluda, pregunta “¿qué tal, jefe?” y se va con las manos vacías o nomás con un cigarro suelto. Y uno aquí sacando cuentas: la renta ya cayó, la luz viene inflada por el frío, el proveedor ya me mandó mensaje “¿cuando paso?” y yo nomás veo la caja chica más flaca que nunca.
¿Qué pasó? ¿Por qué ni en diciembre levanta?
La neta ya la tengo clara:
La gente anda más apretada que nunca. La inflación canija, los precios de todo por las nubes, el gasolinazo que no suelta… la raza ya no gasta en “extras”. Compran lo justo pa’ comer el día, y lo de Navidad lo están dejando pa’ última hora o comprando en línea donde les sale más barato con meses sin intereses.
Y nosotros los de barrio, con el Oxxo a la vuelta que tiene de todo 24 horas y precios que a veces ni nosotros podemos igualar… pos sentimos el golpe directo.
Pero en medio de esta reflexión, me cae el veinte más chido:
La lana va y viene, sí… este diciembre no está siendo el boom que soñaba, pero la raza que sí entra diario, la que me compra su pan Bimbo, su leche Lala, su Bohemia fría… esa es la que me mantiene de pie.
La doña que me pide fiado “nomás poquito, jefe, hasta la otra semana”, el morrito que junta sus monedas pa’ su Gansito, el compa que pasa por su cigarro y se queda platicando del América… ellos son los que hacen que valga la pena abrir todos los días, aunque las ventas estén en el suelo.
Gracias por elegir mi changarro aunque haya Oxxo, Soriana o hasta Amazon a un clic.
Gracias por preferir la plática de barrio, el “¿cómo está la familia, jefe?”, el crédito cuando anda uno apretado y la sonrisa aunque traigamos el estrés hasta el cuello.
Este diciembre me enseñó que el verdadero tesoro no es la lana que cae a chorros una vez al año… es la clientela fiel que cae diario, poquito pero constante.
Así que aunque las ventas estén bajas, yo sigo aquí: barriendo de afuera pa’ dentro, poniendo cumbia del Grupo Kual y con la tienda abierta. Porque mientras haya un cliente que me elija a mí… este changarro sigue vivo.
Ánimo, banda.
Si tu diciembre también está lento, recuerda: la raza de hueso colorado es la que nos saca adelante. Y enero siempre trae revancha.
¡Gracias por ser parte de mi barrio! Los quiero un chingo. 🫓❤️💪