29/05/2026
Muchos ensenadenses recuerdan que en esa zona estaban algunos de los tacos de adobada más “de madrugada”, donde salía la gente de los bares, músicos, marinos y trabajadores del centro. El ambiente era muy distinto: humo del trompo, cebollitas asadas, salsa roja bien picosa y las tortillas recién calentadas.
Y algo curioso: en notas viejas sobre taquerías del centro describen exactamente esa experiencia de la Sexta de hace décadas: el trompo girando, el olor de la carne y la vida nocturna alrededor de los tacos.