03/04/2026
No le importa tu dolor, ni tu lealtad, ni todo lo que entregaste intentando sostener algo que solo tú cuidabas.
Solo se importa a sí mismo.
Por eso suele enganchar a personas nobles, empáticas, sensibles, de buen corazón.
Personas que aman de verdad.
Y poco a poco las va desgastando.
Empuja a las tranquilas hasta que reaccionan,
provoca a las pacientes hasta que explotan,
y cuando por fin no aguantas más…
te señala como la loca, la exagerada, la conflictiva.
Ese es el guion.
En su mundo, él nunca se equivoca.
Siempre hay una excusa, una justificación, una historia donde él es la víctima y tú la culpable.
Mientras tú te desmoronas por dentro, él se victimiza por fuera.
Te manipula, te confunde, te quita la paz,
y cuando ya no puede controlarte como antes, intenta destruir tu imagen, tu voz, tu estabilidad.
Ante los demás usa una máscara impecable:
encantador, atento, admirable.
Pero tú conoces la verdad.
Tú sabes quién es cuando nadie más está mirando.
Y lo más cruel de amar a un narcisista no es solo el daño…
es lo difícil que se vuelve irte.
Porque te deja dudando de ti,
pensando que exageras,
creyendo que sin él no puedes.
Pero sí puedes.
Aunque hoy no lo sientas.
Aunque ahora todo esté nublado.