15/08/2026
Trump no sabe calcular es un id**ta
Estados Unidos levantó una barrera comercial frente a China, pero ahora enfrenta un problema mucho más difícil de controlar: las mercancías no necesariamente tienen que seguir viajando por la misma ruta.
Un nuevo informe de la Casa Blanca sostiene que productos vinculados con China pueden pasar por terceros países antes de llegar al mercado estadounidense. Entre las economías señaladas por el informe aparecen México, Vietnam, Malasia, Canadá y decenas más. Washington estima que el fenómeno puede representar entre US$19.000 y US$26.000 millones anuales en pérdidas de ingresos federales dentro de su escenario central.
Pero aquí está la parte interesante: esto no significa que cualquier producto chino que pase por México o Vietnam automáticamente esté haciendo algo ilegal.
El propio informe reconoce que una parte del cambio comercial puede deberse a producción nueva, inversión y modificaciones legítimas de las cadenas de suministro. El desafío consiste en diferenciar eso de mercancías que solo reciben un procesamiento mínimo, reempaque o cambio documental para obtener otro tratamiento arancelario.
Y ahí aparece la dificultad para Washington.
Una fábrica puede cambiar proveedores. El ensamblaje puede trasladarse. Los componentes pueden venir de varios países. Una etapa del proceso puede hacerse en China y otra en México o Vietnam.
Por eso, poner un arancel a un país es relativamente sencillo. Determinar el origen económico real de un producto construido dentro de una red mundial es mucho más complicado.
La pregunta ahora es: ¿pueden los aranceles detener una cadena global que tiene decenas de rutas alternativas?