10/11/2025
¡Juzgue usted!
Por Francisco Javier Copeño Castro
LAMENTABLE LO QUE PASA EN EL MERCADO MUNICIPAL
El pleito en el Mercado “Gral. Adrián Castrejón” de Iguala se pone feo. Lo que empezó como una defensa por los espacios y el orden, además de evitar que llegue la tienda Chedraui frente al mercado, hoy parece más una lucha por intereses personales que por el bien del comercio local.
Muy lamentable, lo que está pasando en el Mercado Municipal “Gral. Adrián Castrejón”. Hoy fueron convocados los comerciantes que rentan locales al interior para que “aprovechen” el ofrecimiento del alcalde Erik Catalán Rendón, a través del director del mercado, Daniel Estrada Mendoza.
El Director del mercado municipal, ha dicho que los espacios del estacionamiento principal —donde se permitió la instalación de estructuras metálicas— fueron otorgados a personas vulnerables, principalmente madres solteras que buscan el sustento diario para sus familias, y que no pueden ser retiradas.
Hasta ahí, podría sonar justo.
Pero los locatarios establecidos al no obtener respuestas de las autoridades a sus demandas, y que han visto que el actuar de las autoridades ha sido parcial hacía la familia de Daniel Estrada Mendoza, el grupo de Comerciantes Unidos en Defensa del Mercado Adrián Castrejón (CUDMAC) ha ofrecido el mismo beneficio, a comerciantes que rentan un local comercial, -caro, por cierto- y de manera irónica señalan, con el respaldo del propio alcalde.
La lucha del CUDMAC para evitar que se instale una tienda Chedraui frente al mercado fue bien vista al principio por los comerciantes. Todos estaban incluidos: establecidos, ambulantes, semifijos, informales e incluso invasores que ocupan áreas comunes y estacionamientos.
Pero algo se rompió.
El apoyo del comercio establecido no logró conectar como se esperaba.
¿Por qué?
Sencillo: algunos de los dirigentes tienen algunos “pecadillos”, y eso genera desconfianza. Otros son señalados de tener amarres políticos, y varios locatarios piensan que lo que realmente buscan es beneficio propio. Total, que la lucha como que perdió credibilidad y no se ha visto un respaldo firme.
Lo sucedido el viernes entre comerciantes ambulantes y establecidos, y que todo mundo vio como un pleito personal entre familiares del director del mercado, Daniel Estrada (mejor conocido como “Boris”), y la señora Sonia Segura, además de Teodorico Abarca, ha provocado un verdadero relajo que difícilmente acabará bien, aunque al alcalde ha dicho que convocó a las partes porque quiere que todo se resuelva mediante el diálogo, algo difícil de conseguir, por sus pasadas declaraciones en un tono autoritario, y toda vía hoy señaló en su informe semanal, pero sin faltarle el respeto a la autoridad. Solo él puede faltarle el respeto a la ciudadanía, al minimizar denuncias, demandas, quejas y reportes. Más congruencia señor alcalde.
Todo apunta a que una de las salidas sea que el alcalde, con todo el dolor de su corazón, tenga que pedirle la renuncia al famoso Boris, para tratar de evitar que todo se salga de control.
Pero, aunque eso ocurra, el problema no termina.
Porque entonces, ¿qué le van a decir los disidentes a quienes les prometieron un espacio en el estacionamiento? ¿Que siempre no? ¿Que fue puro cuento para ganarse el apoyo? La verdad está ca**ón.
Mientras tanto, los locatarios establecidos siguen en lo suyo, atendiendo a su clientela y alejados de las broncas, aunque esas broncas definan el futuro del propio mercado. Y es que muchos ya no creen en los “liderazgos” que más parecen andar buscando reflectores que soluciones.
La verdad es que la lucha se desvirtuó. Hoy son más los ambulantes que los establecidos los que se suman a las movilizaciones, y con eso, en lugar de recuperar las áreas de uso común, lo único que están logrando es acabar con ellas.
Y si las cosas siguen así, pronto no quedará nada de estacionamientos.
Lamentable, de verdad, que quienes decían luchar por un mercado mejor, hoy terminen dándole en la madre.
Aunque los principales responsables de todo este desmadre sean las autoridades, también existe responsabilidad de parte de los invasores, que cayeron en lo que tanto han criticado.
¡Hasta la próxima y salud!
Y si no… ¡Juzgue usted!