07/04/2023
❤️JITOTOL CHIAPAS ❤️
⬛🖤🖤 Viernes Santo 🖤🖤⬛
Jesus se entregó voluntariamente a la muerte para corresponder el amor de Dios Padre, en perfecta unión con su voluntad, para demostrar su amor por nosotros. En la cruz Jesús nos amó y se entregó a si mismo por mí.
VIERNES SANTO:
Hoy recordamos la PASIÓN Y MUERTE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO.
- Es un día de ORACIÓN y REFLEXIÓN. Todo fiel católico debe acompañar espiritualmente al SEÑOR.
- En este día NO SE CELEBRA LA SANTA MISA en ninguna parte del mundo.
- Todo buen católico debe leer o escuchar la lectura de LA PASIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO. Y por la tarde, hacer la ADORACIÓN DE LA SANTA CRUZ.
Evangelio de Hoy Viernes 7 de Abril.
En silencio y con el corazón lleno de dolor y gratitud, te contemplo hoy en la cruz, Jesús mío, Salvador mío. Espíritu Santo abre mis ojos y mi corazón para ser testigo del gran amor y recibir todas las gracias que este día me tiene preparado el Redentor.
PRIMERA LECTURA.
Del libro del profeta Isaías: 52, 13-53, 12
He aquí que mi siervo prosperará,
será engrandecido y exaltado,
será puesto en alto.
Muchos se horrorizaron al verlo,
porque estaba desfigurado su semblante,
que no tenía ya aspecto de hombre;
pero muchos pueblos
se llenaron de asombro.
Ante él los reyes cerrarán la boca,
porque verán
lo que nunca se les había contado
y comprenderán
lo que nunca se habían imaginado.
¿Quién habrá de creer lo que hemos anunciado?
¿A quién se le revelará el poder del Señor? Creció en su presencia como planta débil, como una raíz en el desierto.
No tenía gracia ni belleza.
No vimos en él ningún aspecto atrayente; despreciado y rechazado por los hombres, varón de dolores, habituado al sufrimiento; como uno del cual se aparta la mirada, despreciado y desestimado.
Él soportó nuestros sufrimientos
y aguantó nuestros dolores;
nosotros lo tuvimos por leproso,
herido por Dios y humillado,
traspasado por nuestras rebeliones,
triturado por nuestros crímenes.
El soportó el castigo que nos trae la paz.
Por sus llagas hemos sido curados.
Todos andábamos errantes como ovejas,
cada uno siguiendo su camino,
y el Señor cargó
sobre él todos nuestros crímenes.
Cuando lo maltrataban,
se humillaba y no abría la boca,
como un cordero llevado a degollar;
como oveja ante el esquilador,
enmudecía y no abría la boca.
Inicuamente
y contra toda justicia se lo llevaron.
¿Quién se preocupó de su suerte?
Lo arrancaron de la tierra de los vivos,
lo hirieron de muerte
por los pecados de mi pueblo,
le dieron sepultura con los malhechores
a la hora de su muerte,
aunque no había cometido crímenes,
ni hubo engaño en su boca.
El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento. Cuando entregue su vida como expiación,
verá a sus descendientes,
prolongará sus años y por medio de él prosperarán los designios del Señor.
Por las fatigas de su alma,
verá la luz y se saciará;
con sus sufrimientos
justificará mi siervo a muchos,
cargando con los crímenes de ellos.
Por eso le daré una parte entre los grandes,
y con los fuertes repartirá despojos,
ya que indefenso se entregó a la muerte
y fue contado entre los malhechores,
cuando tomó sobre sí las culpas de todos
e intercedió por los pecadores.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL.
Del salmo 30, 2 y 6. 12-13. 15-16. 17 y 25.
R/. Padre,
en tus manos encomiendo mi espíritu.
A ti, Señor, me acojo, que no quede yo nunca defraudado. En tus manos encomiendo mi espíritu y tú, mi Dios leal, me librarás. R/.
Se burlan de mí mis enemigos, mis vecinos y parientes de mí se espantan, los que me ven pasar huyen de mí. Estoy en el olvido, como un mu**to, como un objeto tirado en la basura. R/.
Pero yo, Señor, en ti confío. Tú eres mi Dios, y en tus manos está mi destino. Líbrame de los enemigos que me persiguen. R/.
Vuelve, Señor, tus ojos a tu siervo y sálvame, por tu misericordia. Sean fuertes y valientes de corazón, ustedes, los que esperan en el Señor. R/.
SEGUNDA LECTURA. De la carta a los hebreos: 4, 14-16; 5, 7. 9
Hermanos:
Jesús,
el Hijo de Dios,
es nuestro sumo sacerdote,
que ha entrado en el cielo.
Mantengamos firme la profesión de nuestra fe.
En efecto,
no tenemos un sumo sacerdote
que no sea capaz de compadecerse
de nuestros sufrimientos,
puesto que él mismo ha pasado
por las mismas pruebas que nosotros,
excepto el pecado.
Acerquémonos,
por tanto,
con plena confianza al trono de la gracia,
para recibir misericordia,
hallar la gracia y obtener ayuda
en el momento oportuno.
Precisamente por eso,
Cristo,
durante su vida mortal,
ofreció oraciones y súplicas,
con fuertes voces y lágrimas,
a aquel que podía librado de la muerte,
y fue escuchado por su piedad.
A pesar de que era el Hijo,
aprendió a obedecer padeciendo,
y llegado a su perfección,
se convirtió en la causa
de la salvación eterna para todos
los que lo obedecen.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
EVANGELIO.
Pasión de Nuestro Señor Jesucristo según San Juan 18, 1 - 19, 42
C = Cronista; S = "Sinagoga"; y † = Cristo
C. En aquel tiempo, Jesús fue con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto, y entraron allí él y sus discípulos. Judas, el traidor, conocía también el sitio, porque Jesús se reunía a menudo allí con sus discípulos.
Entonces Judas tomó un batallón de soldados y guardias de los sumos sacerdotes y de los fariseos y entró en el huerto con linternas, antorchas y armas. Jesús, sabiendo todo lo que iba a suceder, se adelantó y les dijo:
†. "¿A quién buscan?"
C. Le contestaron: "
S. A Jesús, el nazareno".
C. Les dijo Jesús:
†. "Yo soy".
C. Estaba también con ellos Judas, el traidor. Al decirles `Yo soy', retrocedieron y cayeron a tierra. Jesús les volvió a preguntar: "
†. ¿A quién buscan?"
C. Ellos dijeron:
S. 'A Jesús, el nazareno".
C. Jesús contestó:
†. "Les he dicho que soy yo. Si me buscan a mí, dejen que éstos se vayan".
C. Así se cumplió lo que Jesús había dicho: "No he perdido a ninguno de los que me diste". Entonces Simón Pedro, que llevaba una espada, la sacó e hirió a un criado del sumo sacerdote y le cortó la oreja derecha. Este criado se llamaba Maleo. Dijo entonces Jesús a Pedro:
†. "Mete la espada en la vaina. ¿No voy a beber el cáliz que me ha dado mi Padre?"
C. El batallón, su comandante y los criados de los judíos apresaron a Jesús, lo ataron y lo llevaron primero ante Anás, porque era suegro de Caifás, sumo sacerdote aquel año. Caifás era el que había dado a los judíos este consejo: 'Conviene que muera un solo hombre por el pueblo'. Simón Pedro y otro discípulo iban siguiendo a Jesús. Este discípulo era conocido del sumo sacerdote y entró con Jesús en el palacio del sumo sacerdote, mientras Pedro se quedaba fuera, junto a la puerta. Salió el otro discípulo, el conocido del sumo sacerdote, habló con la portera e hizo entrar a Pedro. La portera dijo entonces a Pedro:
S. ¿No eres tú también uno de los discípulos de ese hombre?"
C. Él dijo:
S. "No lo soy".
C. Los criados y los guardias habían encendido un brasero, porque hacía frío, y se calentaban. También Pedro estaba con ellos de pie, calentándose. El sumo sacerdote interrogó a Jesús acerca de sus discípulos y de su doctrina. Jesús le contestó:
†. "Yo he hablado abiertamente al mundo y he enseñado continuamente en la sinagoga y en el templo, donde se reúnen todos los judíos, y no he dicho nada a escondidas. ¿Por qué me interrogas a mí? Interroga a los que me han oído, sobre lo que les he hablado. Ellos saben lo que he dicho".
C. Apenas dijo esto, uno de los guardias le dio una bofetada a Jesús, diciéndole:
S. "¿Así contestas al sumo sacerdote?"
C. Jesús le respondió:
†. "Si he faltado al hablar, demuestra en qué he faltado; pero si he hablado como se debe, ¿por qué me pegas?"
C. Entonces Anás lo envió atado a Caifás, el sumo sacerdote. Simón Pedro estaba de pie, calentándose, y le dijeron:
S. "¿No eres tú también uno de sus discípulos?"
C. Él lo negó diciendo:
S. "No lo soy".
C. Uno de los criados del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro le había cortado la oreja, le dijo:
S. "¿Qué no te vi yo con él en el huerto?"
C. Pedro volvió a negarlo y en seguida cantó un gallo. Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era muy de mañana y ellos no entraron en el palacio para no incurrir en impureza y poder así comer la cena de Pascua. Salió entonces Pilato a donde estaban ellos y les dijo:
S. ¿De qué acusan a este hombre?"
C. Le contestaron:
S. "Si éste no fuera un malhechor, no te lo hubiéramos traído".
C. Pilato les dijo:
S. "Pues llévenselo y júzguenlo según su ley".
C. Los judíos le respondieron:
S. "No estamos autorizados para dar muerte a nadie".
C. Así se cumplió lo que había dicho Jesús, indicando de qué muerte iba a morir. Entró otra vez Pilato en el pretorio, llamó a Jesús y le dijo:
S. "¿Eres tú el rey de los judíos?"
C. Jesús le contestó:
†. "¿Eso lo preguntas por tu cuenta o te lo han dicho otros?"
C. Pilato le respondió:
S. "¿Acaso soy yo judío? Tu pueblo y los sumos sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué es lo que has hecho?"
C. Jesús le contestó:
†. "Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuera de este mundo, mis servidores habrían luchado para que no cayera yo en manos de los judíos. Pero mi Reino no es de aquí".
C. Pilato le dijo:
S. "¿Conque tú eres rey?"
C. Jesús le contestó:
†. "Tú lo has dicho. Soy rey. Yo nací y vine al mundo para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz".
C. Pilato le dijo:
S. "¿Y qué es la verdad?"
C. Dicho esto, salió otra vez a donde estaban los judíos y les dijo:
S. "No encuentro en él ninguna culpa. Entre ustedes es costumbre que por Pascua ponga en libertad a un preso. ¿Quieren que les suelte al rey de los judíos?"
C. Pero todos ellos gritaron:
S. "¡No, a ése no! ¡A Barrabás!"
C. (El tal Barrabás era un bandido). Entonces Pilato tomó a Jesús y lo mandó azotar. Los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza, le echaron encima un manto color púrpura, y acercándose a él, le decían:
S. Viva el rey de los judíos!",
C. y le daban de bofetadas. Pilato salió otra vez afuera y les dijo:
S. "Aquí lo traigo para que sepan que no encuentro en él ninguna culpa".
C. Salió, pues, Jesús, llevando la corona de espinas y el manto color púrpura. Pilato les dijo:
S. "Aquí está el hombre".
C. Cuando lo vieron los sumos sacerdotes y sus servidores, gritaron:
S. "¡Crucifícalo, crucifícalo!"
C. Pilato les dijo:
S. "Llévenselo ustedes y crucifíquenlo, porque yo no encuentro culpa en él".
C. Los judíos le contestaron:
S. "Nosotros tenemos una ley y según esa ley tiene que morir, porque se ha declarado Hijo de Dios".
C. Cuando Pilato oyó estas palabras, se asustó aún más, y entrando otra vez en el pretorio, dijo a Jesús: S. "¿De dónde eres tú?"
C. Pero Jesús no le respondió. Pilato le dijo entonces:
S. "¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para soltarte y autoridad para crucificarte?"
C. Jesús le contestó:
†. "No tendrías ninguna autoridad sobre mí, si no te la hubieran dado de lo alto. Por eso, el que me ha entregado a ti tiene un pecado mayor".
C. Desde ese momento Pilato trataba de soltarlo, pero los judíos gritaban:
S. "¡Si sueltas a ése, no eres amigo del César!; porque todo el que pretende ser rey, es enemigo del César".
C. Al oír estas palabras, Pilato sacó a Jesús y lo sentó en el tribunal, en el sitio que llaman "el Enlosado" (en hebreo Gábbata). Era el día de la preparación de la Pascua, hacia el mediodía. Y dijo Pilato a los judíos:
S. "Aquí tienen a su rey".
C. Ellos gritaron:
S. "¡Fuera, fuera! ¡Crucifícalo!"
C. Pilato les dijo:
S. "¿A su rey voy a crucificar?"
C. Contestaron los sumos sacerdotes:
S. "No tenemos más rey que el César".
C. Entonces se lo entregó para que lo crucificaran. Tomaron a Jesús y él, cargando con la cruz, se dirigió hacia el sitio llamado "la Calavera" (que en hebreo se dice Gólgota), donde lo crucificaron, y con él a otros dos, uno de cada lado, y en medio Jesús. Pilato mandó escribir un letrero y ponerlo encima de la cruz; en él estaba escrito: 'Jesús el nazareno, el rey de los judíos'. Leyeron el letrero muchos judíos, porque estaba cerca el lugar donde crucificaron a Jesús y estaba escrito en hebreo, latín y griego. Entonces los sumos sacerdotes de los judíos le dijeron a Pilato:
S. "No escribas: 'El rey de los judíos', sino: 'Este ha dicho: Soy rey de los judíos—.
C. Pilato les contestó:
S. "Lo escrito, escrito está".
C. Cuando crucificaron a Jesús, los soldados cogieron su ropa e hicieron cuatro partes, una para cada soldado, y apartaron la túnica. Era una túnica sin costura, tejida toda de una pieza de arriba a abajo. Por eso se dijeron:
S. "No la rasguemos, sino echemos suertes para ver a quién le toca".
C. Así se cumplió lo que dice la Escritura: Se repartieron mi ropa y echaron a suerte mi túnica Y eso hicieron los soldados. Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María la de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a su madre y junto a ella al discípulo que tanto quería, Jesús dijo a su madre:
†. "Mujer, ahí está tu hijo".
C. Luego dijo al discípulo:
†. "Ahí está tu madre".
C. Y desde entonces el discípulo se la llevó a vivir con él. Después de esto, sabiendo Jesús que todo había llegado a su término, para que se cumpliera la Escritura dijo:
†. "Tengo sed".
C. Había allí un jarro lleno de vinagre. Los soldados sujetaron una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo y se la acercaron a la boca. Jesús probó el vinagre y dijo:
†. "Todo está cumplido",
C. e inclinando la cabeza, entregó el espíritu.
(Aquí se arrodillan todos y se hace una breve pausa)
C. Entonces, los judíos, como era el día de la preparación de la Pascua, para que los cuerpos de los ajusticiados no se quedaran en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día muy solemne, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y los quitaran de la cruz. Fueron los soldados, le quebraron las piernas a uno y luego al otro de los que habían sido crucificados con él. Pero al llegar a Jesús, viendo que ya había mu**to, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza e inmediatamente salió sangre y agua.
El que vio da testimonio de esto y su testimonio es verdadero y él sabe que dice la verdad, para que también ustedes crean. Esto sucedió para que se cumpliera lo que dice la Escritura: No le quebrarán ningún hueso; y en otro lugar la Escritura dice: Mirarán al que traspasaron.
Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, pero oculto por miedo a los judíos, pidió a Pilato que lo dejara llevarse el cuerpo de Jesús. Y Pilato lo autorizó. Él fue entonces y se llevó el cuerpo. Llegó también Nicodemo, el que había ido a verlo de noche, y trajo unas cien libras de una mezcla de mirra y áloe.
Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en lienzos con esos aromas, según se acostumbra enterrar entre los judíos. Había un huerto en el sitio donde lo crucificaron, y en el huerto, un sepulcro nuevo, donde nadie había sido enterrado todavía. Y como para los judíos era el día de la preparación de la Pascua y el sepulcro estaba cerca, allí pusieron a Jesús.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
REFLEXIÓN:
Lo que sucede entre el día de hoy y el domingo es lo que da razón de ser a nuestra fe. Hemos visto la narración de la Pasión. Cada gota de Sangre que derramó fue para mí redención. Los invito a reflexionar y meditar este Viacrucis. Recordemos que si se me hace largo y pesado, nosotros simplemente lo estamos rezando y meditando, Jesús lo vivió.
VIA CRUCIS
Dice Cristo: "El que quiera venir en pos de mi, niéguese a sí mismo, tome su cruz, y sígame" (Mt. 16, 24).
Y desde entonces, la autenticidad de la vida cristiana se mide por el modo de llevar la cruz.
La práctica frecuente del Viacrucis te enseñara a solucionar en cristiano los problemas (cruces) y te dará fortaleza para abrazar el dolor.
Así completaras en ti lo que falta a la Pasión de Cristo.
Acto de contrición: Pésame Dios mío y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido. Pésame por el in****no que merecí y por el cielo que perdí. Pero mucho más me pesa porque pecando ofendí a un Dios tan bueno y tan grande como vos. Antes quisiera haber mu**to que haberte ofendido. Propongo firmemente no pecar más y evitar las ocasiones próximas de pecado. Amén.
PRIMERA ESTACIÓN: Jesús condenado a muerte
LECTOR: Jesús frente a Pilato. Hay una guerra a muerte entre el mundo representado en Pilato y Cristo. Hay que escoger bandera y partido. O con el mundo, que se divierte condenando a Cristo, o con Cristo, que por amar es condenado a muerte. Se en que partido estuve hasta el día de hoy. Me duele, ¿Donde voy a estar desde mañana? ¡Señor, dime que no soy del mundo, dime que no es posible servir a dos señores! (Silencio)
LECTOR: Te adoramos oh Cristo y te bendecimos.
TODOS: Que con Tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mi pecador.
LECTOR: Padre nuestro...
TODOS: Danos hoy nuestro pan...
SEGUNDA ESTACIÓN: Jesús con la cruz a cuestas
LECTOR: Recibe El con amor el madero donde van mis pecados y miserias todos. Los que cometí y no pague. Porque los pago El. Los pago El. Fueron sobre sus hombros. Por eso fui su verdugo y no su discípulo. Ahora quiero aprender de El y marchar tras El con la cruz mía, la que yo fabrique y El soporto. Ahora prometo hacer penitencia. Para pagar mis deudas. Para devolver amor. ¡Señor, porque quiero ser tu discípulo, quiero negarme y llevar mi cruz! (Silencio)
LECTOR: Te adoramos oh Cristo y te bendecimos.
TODOS: Que con Tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mi pecador.
LECTOR: Padre nuestro...
TODOS: Danos hoy nuestro pan...
TERCERA ESTACIÓN: Jesús cae por primera vez
LECTOR: Y cayo porque le pesaba mi carga. Y cayó para que no me desanime en mis caídas. Si me pesa la vida, si caigo, acuérdeme que le pesaba a El mi cruz y cayó. Llevaba sobre sus hombros, can mis pecados, mes incapacidades, mes fallos, mis impotencias. Todo lo mío. Porque es mi hermano y conmigo avanza por la vida. El lleva mi vida y mis obras hechas cruz sobre sus hombros. ¡Señor, hazme tu yugo suave y tu carga ligera! (Silencio)
LECTOR: Te adoramos oh Cristo y te bendecimos.
TODOS: Que con Tu Santa Cruz redimiste al mundo.
TODOS: Canto:
Perdón oh Dios mío
Perdón e indulgencia
Perdón y clemencia
Perdón y piedad
CUARTA ESTACIÓN: Jesús encuentra a su Madre
LECTOR: Siete espadas atraviesan el corazón de Ella. Se las clavo yo que llevo así a Jesús por las calles de Jerusalén. Yo, que hice llorar a tantos, la hice también llorar a Ella. Yo, que tengo el corazón endurecido, ¡Que bien se cargar maderos en las fuertes espaldas del Señor! ¡Que bien se clavar espadas en el blando Corazón de mi Madre! ¡Señor, haz que mi corazón de piedra se haga corazón de carne! (Silencio)
LECTOR: Te adoramos oh Cristo y te bendecimos.
TODOS: Que con Tu Santa Cruz redimiste al mundo.
LECTOR: Padre nuestro...
TODOS: Danos hoy nuestro pan...
QUINTA ESTACIÓN: El Cirineo ayuda a llevar la cruz
LECTOR: Egoísta como el de Cirene, contemplo a Jesús con su carga. A aquel hombre le obligaron los soldados a salir de su indiferencia y tomar la cruz. ¿No serán el amor y la contrición, los que me obliguen a mí a salir de mi abulia y cobardía, para pedirle al Señor que me deje tomar parte de su cruz? Porque en ella esta la salud y la vida. Porque la necesito, porque me la merezco, porque quiero llevar con mi hermano la paga de mi vida. ¡Señor, dame de tu cruz! (Silencio)
LECTOR: Te adoramos oh Cristo y te bendecimos.
TODOS: Que con Tu Santa Cruz redimiste al mundo.
LECTOR: Padre nuestro...
TODOS: Danos hoy nuestro pan...
SEXTA ESTACIÓN: La Verónica enjuga el rostro de Jesús
LECTOR: Cobarde como todos aquellos que contemplan la caravana, cobarde yo, no me atrevo a confesar a Jesús ante los hombres, no me atrevo a salir al comino como la Verónica y enjugar su rostro. No me atrevo a ser piadoso delante de los demás. No me atrevo a ser misericordioso, enjugando el rostro de los otros cristos, todos lo que sufren... No me atrevo... ¡Señor, desata me cobardía para que, ante el mundo, te proclame a Ti! (Silencio)
LECTOR: Te adoramos oh Cristo y te bendecimos.
TODOS: Que con Tu Santa Cruz redimiste al mundo.
TODOS: Canto:
Perdón oh Dios mío
Perdón e indulgencia
Perdón y clemencia
Perdón y piedad
SÉPTIMA ESTACIÓN: Jesús cae por segunda vez
LECTOR: Humillado, cae a los pies de los soldados. No había venido a ser servido, sino a servir. Abyección de la plebe y oprobio de las gentes. Jesús pisoteado para que yo pisotee las glorias del mundo, sus pompas y vanidades y mis orgullos y soberbias. Para que sea humilde. Jesús a los pies de los Apóstoles. Jesús a los pies de los soldados. Jesús a disposición de todos, ha echo Pan de todos para que todos le comamos. ¡Y le seguimos pisando!... ¡Señor, tu discípulo no quiere ser mas que su Maestro! ¡Ayúdame a sufrir fracasos y deshonras! (Silencio)
LECTOR: Te adoramos oh Cristo y te bendecimos.
TODOS: Que con Tu Santa Cruz redimiste al mundo.
LECTOR: Padre nuestro...
TODOS: Danos hoy nuestro pan...
OCTAVA ESTACIÓN: Jesús y las mujeres de Jerusalén
LECTOR: Reprende el Señor aquellas lágrimas. Prefiere una compasión más viril, la que florece en contrición y en penitencia. La que quiere de mí. Es fácil la piedad sensible; rehuimos la piedad sacrificada, la que hace de la mortificación y del seguimiento de Cristo una profesión heroica. ¡Cuantos lloran al paso de Jesús y que pocos le siguen! ¡Cuantos sarmientos secos en su vida, que pocos sarmientos vivos y doblados por el peso de los frutos!
¡Señor, mírame, corrígeme!; sabes mi debilidad que me tiene al margen de tu camino; dime como a Lázaro: “¡Levántate y anda!”. (Silencio)
LECTOR: Te adoramos oh Cristo y te bendecimos.
TODOS: Que con Tu Santa Cruz redimiste al mundo.
LECTOR: Padre nuestro...
TODOS: Danos hoy nuestro pan...
NOVENA ESTACIÓN: Jesús cae por tercera vez
LECTOR: Y una vez más por tierra, y una vez más surge y asciende. Para darme el Señor la lección de heroica perseverancia. Porque el cansancio en el camino de Cristo es de todos y de siempre, es mi enfermedad, mi vida; me canso de seguirle, me canso de la virtud, me canso de la piedad. Me canso, me aburro. Cristo cae y se levante hasta el fin. ¡Así, Señor, hasta el fin de mi vida, por duro que sea el camino, por largo que sea, siempre levantándome, siempre!
¡Jesús!, cuando veas que me sumerjo, perdiendo la confianza, que Tus manos me tomen, que Tus labios me digan: ¡Hombre de poca fe!, ¿por que dudas? (Silencio)
LECTOR: Te adoramos oh Cristo y te bendecimos.
TODOS: Que con Tu Santa Cruz redimiste al mundo.
TODOS: Canto:
Perdón oh Dios mío
Perdón e indulgencia
Perdón y clemencia
Perdón y piedad
DÉCIMA ESTACIÓN: Jesús despojado de sus vestiduras
LECTOR: Despojado de todo, libre, sin las mil ataduras con que los hombres nos atamos a la tierra, Jesús despojado, sin nada, frente a mis concupiscencias de cosas, de mundo, de placeres, de cariño. Jesús pobre, Jesús solo. Yo rico, yo espléndido, yo mimando y querido. Por mis culpas y mis malos deseos y mis codicias y mis injusticias, Jesús padece pobreza, deshonra y soledad. Y las sigue padeciendo en sus pobres, imágenes suyas, pedazos de su Cuerpo místico.
¡Señor!, ¿aprenderé a vaciar mi corazón de tierra, a entender lo que es pobreza, lo que es humildad, lo que eres Tú?
LECTOR: Te adoramos oh Cristo y te bendecimos.
TODOS: Que con Tu Santa Cruz redimiste al mundo.
LECTOR: Padre nuestro...
TODOS: Danos hoy nuestro pan...
DECIMA PRIMERA ESTACIÓN: Jesús es crucificado
LECTOR: Cae el ma****lo, traspasan los clavos la carne de Dios, mis pecados golpean; mis pecados de carne que se ceban en la carne divina, mis lascivias que hacen llagas en el casto cuerpo de Jesús, me lujuria que ensangrienta Su pureza.
Y quedan Sus manos abiertas, y Sus pies clavados. Y yo enfrente, entre el mondo que ríe, diciendo: ¡Bájate de la cruz! ¡Bájate de la cruz! Pero no, Señor; no te bajes. ¿Que seria de mi, si dejaras tu puesto, que es el mío, el suplicio que yo me gane y que tu padeces? No te bajes, Señor, y escóndeme en tus llagas para que se duela allí mi espíritu y se haga casta mi carne. (Silencio)
LECTOR: Te adoramos oh Cristo y te bendecimos.
TODOS: Que con Tu Santa Cruz redimiste al mundo.
LECTOR: Padre nuestro...
TODOS: Danos hoy nuestro pan...
DECIMA SEGUNDA ESTACIÓN: Jesús muere en la cruz
LECTOR: Y habiendo dado una gran voz, inclino la cabeza y expiro. En las manos de su Padre había puesto su espíritu, y en las de los hombres su perdón, su sangre y su Madre.
Todo lo había consumado. Nada más podía hacer ya. ¿Me parece poco? ¿Nos parece poco? Sin duda, porque aun seguimos, pecando y pecando. Me parece poco la sangre y la muerte de Dios.
El la sabia, y, desde Su cruz, me miro enternecido: “Tengo sed”. Aun le restaba amor y sed de pagar mas por mi...; aun, todavía mas. Y un día y otro día sigue su sacrificio en los altares, a través de los siglos, y de los anos, y de los minutos. ¡Y yo..., aun sigo pecando! ¡Señor, Señor, hasta cuando! (Silencio)
LECTOR: Te adoramos oh Cristo y te bendecimos.
TODOS: Que con Tu Santa Cruz redimiste al mundo.
TODOS: Canto:
Perdón oh Dios mío
Perdón e indulgencia
Perdón y clemencia
Perdón y piedad
DECIMA TERCERA ESTACIÓN: El descendimiento del Señor
LECTOR: Sobre el seno de María queda el cadáver de Jesús. Ella, en silencio, contempla y llora. Es mi obra, la que mas cuide, la que mejor concluí: “Señora, yo lo hice, yo mate a tu Hijo con mis crueldades y tibiezas, con mis injusticias y cobardías, con mis impiedades. Yo fui, Señora: Tú me lo diste hecho Vida, yo te lo devuelvo mu**to. Es mi obra, lo único grande que hice en la vida, la único eficaz...”
Ella, en silencio, contempla y llora. ¡Jesús ha mu**to!... Y yo, tras contemplar y pedir perdón ¿volveré otra vez a empezar? (Silencio)
LECTOR: Te adoramos oh Cristo y te bendecimos.
TODOS: Que con Tu Santa Cruz redimiste al mundo.
LECTOR: Padre nuestro...
TODOS: Danos hoy nuestro pan...
DECIMA CUARTA ESTACIÓN: Jesús es sepultado
LECTOR: El sepulcro del Señor es urna de esperanza. Es noche de estrellas. Es ansias de resurrección. Como el Sagrario, el pequeño sepulcro místico de Jesús, con su puerta sellada y su silencio expresivo, y sus promesas de vida. Vigilaban los guardias y yo vigilare; esperaban las mujeres y yo esperare... Esperare, esperare la aurora del gran día, cuando venga mi resurrección, y el verle cara a cara y el abrazo estrecho y divino de duración eterna... ¡Ven, Señor Jesús, ven...; apunte la aurora de tu día!, ¡ven! (Silencio)
LECTOR: Te adoramos oh Cristo y te bendecimos.
TODOS: Que con Tu Santa Cruz redimiste al mundo.
LECTOR: Padre nuestro...
TODOS: Danos hoy nuestro pan...
Que esta reflexión y el rezo del Viacrucis nos permita fundirnos en el insondable amor de nuestro Señor.
Imágenes del viacrucis en jitotol Chiapas ❤️