18/09/2023
Sería excelente...
Imagina una red de trabajadores basada en comunidad que brinda apoyo en caso de una enfermedad o necesidad. Los individuos actúan voluntariamente, cooperando y mostrando solidaridad entre sí.
Estas sociedades serían la viva representación de la solidaridad humana y la ingeniosidad comunitaria.
Bueno, pues en un momento existieron. Se llamaban “sociedades de ayuda mutua” y los gobiernos en todo el mundo se dedicaron a destruirlas sistemáticamente.
Durante el siglo XIX y principios del XX, estas sociedades proliferaron por toda Europa y América del Norte. Por ejemplo, en el Reino Unido, las "Friendly Societies" contaban con más de 27,000 sociedades registradas a fines del siglo XIX, proporcionando apoyo a millones de miembros. En EE.UU., organizaciones como los Odd Fellows y los Caballeros de Pythias surgieron como poderosas sociedades fraternales que ofrecían desde seguros de vida y salud hasta apoyo en caso de desempleo.
Estas sociedades no solo eran completamente voluntarias, sino que también eran altamente democráticas. Los miembros elegían a sus líderes y decidían colectivamente cómo se usarían los recursos. Por ejemplo, un miembro que se lesionaba en el trabajo podría recibir una compensación semanal mientras se recuperaba. Si un miembro fallecía, su familia podría recibir un beneficio por muerte, asegurando su bienestar financiero.
El éxito de estas sociedades radicaba en su naturaleza voluntaria y en el compromiso de sus miembros. No había imposiciones ni regulaciones externas, solo el deseo genuino de ayudarse mutuamente.
Sin embargo, a medida que avanzaba el siglo XX, el panorama comenzó a cambiar. El gobierno británico introdujo la Ley de Seguro Nacional en la década de 1910, imponiendo regulaciones que estrangulaban la operación de las sociedades. En EE.UU., leyes similares empezaron a surgir, limitando la autonomía de estas organizaciones.
Las grandes compañías de seguros, con conexiones políticas y favores gubernamentales, comenzaron a recibir tratos preferenciales. En colusión con el gobierno, estas empresas crearon un ambiente hostil para las sociedades de ayuda mutua.
El golpe final vino con la creación de sistemas estatales de bienestar, que en lugar de complementar, buscaron reemplazar y monopolizar la seguridad social.
Para mediados del siglo XX, las sociedades que una vez representaron la esencia de la comunidad y la ayuda mutua habían sido eclipsadas.
Que no te engañen haciéndote creer que gracias al gobierno tienes seguridad social, pues fue el mismo gobierno el que se encargó de destruir lo que ya estaba establecido y avanzando.