21/08/2026
A veces queremos recuperar la salud, pero seguimos sosteniendo una identidad construida alrededor de la enfermedad.
Después de mucho tiempo con síntomas, diagnósticos, limitaciones o miedo, podemos empezar a definirnos desde ahí: “yo soy así”, “mi cuerpo no puede”, “esto es lo que me pasa”, “tengo que vivir con esto”.
Y sin darnos cuenta, esa identidad puede convertirse en un lugar conocido.
Por eso, además de preguntarnos qué necesitamos hacer para recuperar la salud, puede ser profundamente revelador preguntarnos:
¿Quién tendría que dejar de ser para estar sana?
¿Qué cambiaría en mi vida si ya no estuviera enferma?
¿Qué tendría que empezar a hacer, decidir o afrontar?
También podemos observar si existe alguna ganancia secundaria.
Una ganancia secundaria aparece cuando, alrededor de la enfermedad, comenzamos a recibir o preservar algo que necesitamos: cuidado, afecto, atención, tiempo para descansar, protección, cercanía, evitar enfrentarnos al miedo al fracaso o a determinadas situaciones que nos cuesta afrontar.
Estos son solo algunos ejemplos. Las ganancias secundarias pueden adoptar muchas formas y ser completamente diferentes para cada persona.
Por eso puede ser interesante preguntarnos:
¿Hay algo que hoy estoy obteniendo a través de la enfermedad que tendría que aprender a darme, pedir o construir de otra manera?
Porque quizá la pregunta no sea únicamente:
¿Qué tengo que hacer para recuperar mi salud?
Sino también:
¿Qué tendría que cambiar en mí y en mi vida para no necesitar seguir sosteniendo esta versión de mí?
A veces, el siguiente paso no consiste en hacer más.
Consiste en dejar de identificarnos con quien hemos sido hasta ahora y empezar a darle espacio a quien podemos llegar a ser.
Tu enfermedad forma parte de tu historia. No tiene por qué convertirse en tu identidad.