23/03/2026
Wtf
En la casa de mi abuela había un frasco que nadie podía tocar…
En mi familia siempre hubo reglas raras, pero una que todos respetaban sin preguntar era no mover un frasco que mi abuela tenía guardado en su cuarto. Estaba dentro de un mueble viejo, envuelto en una bolsa, y cada que alguien lo veía, ella se ponía muy seria y decía que eso no se tocaba. Nunca explicó qué era, solo que “era importante para la familia”.
Cuando éramos niños lo tomábamos como algo sin sentido, pero ya de grandes se volvió incómodo. No era normal que algo tan simple estuviera tan restringido. Aun así, nadie decía nada, como si todos prefirieran no meterse. Hasta que f@ll3c10 mi abuela y nos tocó vaciar la casa.
Ese día varios estábamos en su cuarto, sacando ropa y cosas viejas, cuando uno de mis primos encontró el frasco. Era de vidrio grueso, con tapa bien sellada. Se veía turbio por dentro, como si tuviera algún líquido viejo. Nadie quería abrirlo, pero al mismo tiempo todos estábamos viendo lo mismo, con esa curiosidad que ya traíamos desde hace años.
Cuando lo abrimos, el olor fue lo primero que pegó. No era insoportable, pero sí muy extraño, como algo guardado por demasiado tiempo. Uno de mis tíos se acercó más y se quedó callado. Luego dijo en voz baja que lo cerráramos… pero ya era tarde, porque varios ya habíamos visto.
Adentro había cosas pequeñas, envueltas en tela vieja, como si alguien las hubiera querido proteger. Pero lo que alcanzaba a notarse no dejaba mucho a la imaginación. Eran d3d0s. No frescos ni nada así, se veían viejos, secos, como conservados de alguna manera. Algunos tenían incluso anillos.
Nadie dijo nada por un rato. Solo nos quedamos viendo entre nosotros, tratando de entender. Mi mamá fue la que rompió el silencio, diciendo que eso no podía ser real, que debía tener una explicación. Pero mi tía, la mayor, solo bajó la mirada y dijo que sí sabía algo… que eso venía desde antes, desde los papás de mi abuela.
Según ella, en la familia existía la costumbre de guardar “una parte” de quienes f@ll3c10n, como una forma de no soltarlos del todo. Nunca lo dijeron abiertamente, pero al parecer lo hacían solo con gente cercana. Nadie fuera de la familia lo sabía, y los que sí… preferían no hablarlo.
Ese día nadie se quiso llevar ese frasco. Lo volvimos a cerrar y lo dejamos ahí, como si no hubiera pasado nada. Pero desde entonces, cada que hay un velorio en la familia… ya no se siente igual.
Porque ahora sabemos que despedirse no era lo único que hacían.