16/10/2024
“Crónica” para el Diario “El Hocicón”
CENTRO HISTÓRICO DE HUAMANGA
NOMBRES ANTIGUOS DE SUS CALLES
Quien sabe, un poco tarde nos hemos enterado que, el actual gobierno municipal, ha colocado en algunas esquinas del Centro Histórico, placas nuevas que designan con aparente “autenticidad” los nombres antiguos de estas calles.
Según la versión recogida por el suscrito de la funcionaria, Yanina Prado Díaz, S.G. del Patrimonio Histórico de la Municipalidad Provincial de Huamanga, responsable de su ejecución, elaboraron estas placas previo “asesoramiento” del historiador, magister y doctor José María Vásquez G. “con muchos errores”.
Recordándoles, que las designaciones como jirones, avenidas y pasajes, son hasta cierto punto, “modernas” que no existieron hasta el Periodo Republicano, probablemente hasta mediados del siglo XIX.
En aquellos tiempos, las calles llevaban los nombres de las iglesias o conventos, nombres de santos y santas o con el nombre de alguna ciudad antigua de España de donde procedía el español que habitaba esa calle. Siguiendo esta misma costumbre, también empezaron a nombrarse algunas calles con las ocupaciones o servicios que ofrecían al marchante.
En nuestra ciudad existieron calles con estos nombres: Bauleros, donde confeccionaban y vendían baúles; Plateros, artesanos que trabajaban con este mineral; Mesones, donde se ofrecían alojamiento y alimentos a viajeros, silleros, etc.
Aquí consigno algunos de los “verdaderos nombres coloniales” de nuestra ciudad:
Jirón Callao, 1ra. Cuadra se llamaba San Francisco de Paula, o simplemente “Paula” la plazoleta frente al templo se llamaba “Valladolid”.
Jirón Asamblea, llamado así a partir de 1881 cuando el traidor Piérola se escapó de Lima después de la debacle de San Juan y Miraflores, rodeado de sus aláteres. Esa calle se llamaba Calle de San Agustín y la segunda cuadra “Chunca curur” (diez ovillos de lana) porque en esa cuadra funcionó un “Chorrillo” con ese nombre. Actual casa propiedad de la familia Escarcena y la siguiente, “Tejarpata”.
Llegado a Huamanga, estableció “La Asamblea Nacional de Ayacucho”, el 28 de julio del mismo año, en la calle San Agustín, donde “renunció” a la Dictadura del Perú y nombró a Cáceres Ministro de Guerra. Desde esa fecha, esas cuadras cambiaron de nombre por “Asamblea”.
Yo no pongo en tela de juicio los títulos y merecimientos del profesional norteño, que vino a estudiar a nuestra Universidad, cuyo nombre ya cité líneas arriba. Pero, que sus opiniones hayan servido como santoral a la distinguida profesional, también citada líneas arriba que, a mi entender, tampoco es huamanguina, no se han documentado correctamente. Además, los huamanguinos antiguos como yo, hemos sabido de esos nombres por vivencia propia. Y no porque nos contaron.
Recordando los nuevos nombres de las calles de nuestra ciudad, reiteramos que provienen de la etapa Republicana. 28 de Julio, Lima, Callao, etc.
En el presente siglo, historiadores y sociólogos españoles se han dedicado a estudiar el origen de los nombres de las calles en su país.
Estos estudios los ubicamos en el campo de la toponimia Urbana, que nos ocupamos en analizar en otra nota con el título de: “La patria en las paredes o el nombre de las calles” porque, los nombres de las calles nos pueden contar mucho sobre nuestra historia, como Jr. Asamblea; sobre nuestras Tradiciones, como “Tres Máscaras” y muchas otras calles.
Pero, pero, ¿Qué nombres tradicionales o históricos podemos encontrar en esta actual caótica ciudad?
La mayoría de los nombres de nuestras calles, no los puso el Municipio provincial de acuerdo a ley, que es su responsabilidad. Esos nombres nacieron “por generación espontánea”, es decir, algún vecino de la calle porque le gustó el nombre de una flor, un árbol o el nombre de su vecino lo nominó y así quedó hasta nuestros días. Aquí respaldo lo que afirmo con una historia real.
La calle que nace en la esquina de la iglesia de mi barrio, Uray Parroquia, (jirón Miller) antiguamente se llamaba “Yuncacalle”, (Yunca=selva, montaña) pero mi cuñado Justo Pastor Gamarra Béjar, que había migrado muy joven a Lima, donde vivió muchos años, se habría enamorado del jirón “De La Unión” que en esos tiempos “jironear” de la pituquería limeña, era tradicional. De regreso a su tierra natal, no le gustó el nombre autóctono de su calle, donde su familia tenía sus propiedades y; lo cambió manu militare por jirón Unión, hasta el día de hoy. Y no me digan que lo puso el municipio Huamanguino
Designar o poner nombres a las calles de cualquier ciudad, es asunto que compete a las municipalidades provinciales. Decreto Supremo N° 04-95-PCM. Art.1 “La nomenclatura de las calles de la ciudad es competencia de los Gobiernos Locales. Parece que, en Huamanga, renunciaron a esa obligación, muchos alcaldes.
Art. 3: Su aprobación la realizará la Municipalidad Provincial, POR INTERMEDIO DE LA COMISIÓN DE NOMENCLATURA. Que no existe
Art. 4: La Comisión de Nomenclatura estará constituida por….” Son varias personas algunos de ellos sin ningún vínculo con el municipio,
Art. 12: Los nombres para la nomenclatura, deberán ser escogidos de los siguientes grupos: a)- personajes ilustres de la Nación, Región o de la Localidad, próceres, héroes, maestros, artistas, folkloristas, poetas ….”
Este Decreto Supremo nunca fue aplicado en Huamanga. Además, como he constatado personalmente, NUNCA HA EXISTIDO EN LA MUNICIPALIDAD PROVINCIAL DE HUAMANGA “LA COMISION DE NOMENCLATURA ENCARGADO DE PONER NOMBRES, COMO ORDENA el Art. 12, A TODAS LAS CALLES DE LA CIUDAD.
Ni el actual Concejo Municipal, ni las anteriores han respetado los lineamientos de este D.S. Calles, jirones, hasta urbanizaciones llevan el nombre de personajes anodinos que nada hicieron o prestigiaron con sus hechos a Huamanga.