28/07/2026
Él bebió la copa! 🍷
En el huerto de Getsemaní, Jesús oró con fervor para que el Padre apartara de Él la “copa”. ¿Qué tiene de malo una copa? Todo depende de lo que contenga. ¿Y qué había en esa copa por la que Jesús oraba? La rebelión de Adán. La embriaguez de Noé. Las mentiras de Abraham. El engaño de Jacob. El adulterio de David. La avaricia de Mateo. La negación de Pedro. La traición de Judas. La persecución de Pablo. Todo eso estaba en la copa. Y mucho más. También estaban los pecados de mi pasado y los tuyos. Estaban allí todas las veces que cedimos a las tentaciones del diablo. Toda la culpa, toda la maldad, toda mentira, toda lujuria y todo pecado que hemos cometido.
Jesús permaneció perfectamente santo y completamente sometido a la voluntad de su Padre. Por eso oró: “¡Abba, Padre! Para ti todo es posible. Aparta de mí esta copa. Pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú” (Marcos 14:36).
Jesús terminó esa oración y bebió la copa de la ira de Dios cuando murió en la cruz por nuestros pecados.
¿Sabes lo que eso significa? Que cuando caigas en la tentación, todavía hay esperanza. Confiesa tus pecados al Señor. Cuando estés sufriendo las consecuencias de haber cedido al diablo, vuelve a Jesús. Vuelve a Aquel que tiene el poder de romper las cadenas de la tentación y transformar tu corazón.
¡Vuelve a Jesús y sé libre!