24/08/2026
Hay un trend de que le preguntas a chat GPT: si escribieras un libro sobre mi, cuál sería la última página? Y esto me contestó
Y al final, Alejandra entendió que nunca se trató de tener una vida perfectamente organizada.
Se trató de vivirla.
De levantarse temprano cuando todavía el mundo dormía. De trabajar con las manos, de crear cosas que antes solo existían en su cabeza. De cocinar para otros y descubrir que, muchas veces, esa era su manera de decir te quiero. De cansarse. De volver a empezar. De correr detrás de sueños que cambiaron de forma más de una vez.
Hubo personas que llegaron para quedarse y otras que solo caminaron algunas páginas. Hubo pérdidas que dejaron espacios que ninguna palabra pudo llenar. Hubo una abuela que siguió apareciendo, de alguna manera, en muchas de las cosas bonitas que hizo después.
También hubo viajes, aeropuertos, conciertos, cocinas, carreras, ideas escritas a toda prisa, recetas que salieron bien y otras que hubo que repetir. Hubo días en los que quiso cambiarlo todo y otros en los que miró alrededor y pensó: qué mucho he construido.
Y quizás esa fue una de las cosas más importantes que aprendió:
que cambiar de sueño no significa haber fracasado en el anterior.
Que algunas cosas se construyen para quedarse y otras para enseñarte quién eres antes de dejarlas ir.
Alejandra pasó muchos años creando para los demás. Platos, celebraciones, momentos, recuerdos. Pero con el tiempo empezó a entender que también tenía derecho a preguntarse qué quería crear para ella.
Y lo hizo.
No sin miedo.
No teniendo todas las respuestas.
No esperando sentirse completamente preparada.
Simplemente siguió.
Porque si algo había demostrado durante toda su historia era que sabía empezar desde cero.
Y aquella mujer que alguna vez pensó que tenía que saber exactamente hacia dónde iba, terminó entendiendo que la vida nunca le había pedido un mapa.
Solo el valor de dar el próximo paso.
Así que esta historia no termina con un “y vivió feliz para siempre”.
Termina con algo mucho más parecido a ella:
con los zapatos puestos, una idea nueva en la cabeza, las manos listas para crear y la sen