29/07/2025
"A mí nadie me regaló nada. Aprendí a pelear mucho antes de subirme a un ring. Peleé contra la pobreza, contra el miedo, contra la violencia. Mientras otros soñaban con guantes nuevos, yo entrenaba con los puños cerrados y el corazón roto. Me caí mil veces, pero me levanté mil una. Porque cuando la vida te pega con todo, vos tenés dos opciones: o te rendís… o sacás la bestia que llevás adentro. Yo elegí ser mi propia salvación. No esperé que nadie viniera a rescatarme. Me hice fuerte en el barro, me templé en el dolor. Y cuando todos pensaron que era el final, fue recién el principio. Porque hay algo que ni el hambre ni los golpes ni las traiciones te pueden quitar: las ganas de seguir. No importa cuántas veces te digan que no servís, que no vas a llegar, que es imposible. Lo imposible es quedarse quieto sabiendo que podés cambiar tu historia. Yo soy prueba de eso. No gané solo cinturones, gané dignidad. Me paré de manos frente al destino y le dije: ‘Acá mando yo’. Así que si hoy te sentís solo, derrotado, sin fuerzas… acordate de esto: mientras tengas un poco de aire en los pulmones y rabia en el alma, todavía estás a tiempo de dar vuelta la pelea. Porque ser fuerte no es no tener miedo, es avanzar aunque te tiemble el alma. Nunca subestimes a alguien que ya lo perdió todo y aun así sigue de pie. Porque ese, ese es el verdadero campeón."