15/03/2026
José Alejandro Díaz Pimentel
nació en Caracas el 31 de mayo de 1981. Funcionario de la DGCIM, padre de tres hijos. Conocía el sistema desde adentro y eligió desertar.
Juntos creamos Equilibrio Nacional, junto a Óscar Pérez. José Alejandro fue segundo al mando. El 27 de junio de 2017, cuando Óscar piloteaba el helicóptero sobre el Tribunal Supremo de Justicia, José Alejandro era quien mostraba la pancarta “350 Libertad”. Hombre de acción, no de palabras.
El 15 de enero de 2018, en la Masacre de El Junquito, más de quinientos funcionarios rodearon la casa donde estaba con Óscar y otros compañeros. Intentaron rendirse públicamente. Lo grabaron en video. Lo transmitieron en vivo. No importó.
La orden fue clara: eliminarlos.
José Alejandro fue ejecutado de un disparo en la cabeza. Tenía 36 años.
El régimen enterró su cuerpo sin permiso familiar. Su hijo menor llegó al cementerio con dibujos hechos en papel para colocar en la tumba de su padre. La Guardia Nacional le impidió pasar durante horas.
Maduro lo celebró públicamente: “A 17 días de dar la orden, orden cumplida”.
La Corte Interamericana de Derechos Humanos confirmó lo que todos sabíamos: José Alejandro NO murió en enfrentamiento. Fue ejecutado extrajudicialmente. Crimen de lesa humanidad.
8 años después: cero investigaciones. Impunidad total.
El régimen creyó que eliminándolos eliminaba su historia. Pero la historia no la escriben quienes disparan desde el poder. La escriben quienes deciden enfrentarlo.
Esta es solo una de esas historias. Hay otras y pronto las compartiré.
Cuando se escriba la historia completa de Venezuela, cada nombre ocupará el lugar que le corresponde. Y por más que intenten enterrarla, manipularla o silenciarla, la verdad siempre termina saliendo a la luz.
Testimonio del ex preso político Manuel Chacín.