08/03/2026
Las memorias me recuerdan de dónde vengo.
Que siempre hubo el año que empecé a dar talleres de alimentación y clases de cocina en escenarios, pero también ferias gastronómicas donde pude ir acompañada de un gran equipo.
Para una egresada de Turismo, apasionada por los idiomas y ávida Sagitariana del movimiento como yo atravesando la mitad de la vida, los viajes han sido revelaciones íntimas de paladares adaptados a culturas nuevas: ahí nació esta Victoria deseosa de comer rico, aprender a cocinar y poder compartirlo con otros.
Tuve muchísimos maestros y guías, algunos casi ídolos. Ellos no lo saben, pero están en las fotos que pude pedirles alguna vez cuando era más chica, en todos mis libros, en los brevísimos intercambios que atesoraré por siempre, en la última sonrisa que me regaló Germán y hoy me sigue sacando lágrimas. La que me recordó que yo tenía una relación íntima con el pan fue Narda. Y mi bisabuelo Domenico que llegó desde Italia con el oficio bajo el brazo.
Unos años antes, en Japón, me di cuenta que la cocina me producía mucho placer y entusiasmo. Okaasan y Otousan me hicieron muy feliz el año que viví con ellos en Osaka. Me mostraron que cocinar tenía método, respeto y tiempo. En el resto de los países Asiáticos fui inmensamente feliz también. Mi amor por la cocina seguía creciendo.
Unos años después, en el crucero donde trabajé, me terminé de enamorar profundamente de los sabores de la India. En México mas tarde, me aluciné probando frutas con tajin, nopales, otros condimentos y toda la comida de la calle que sigue siendo mi favorita a donde sea que vaya. Creo que lo que más me gusta es la comunicación que sucede entre que pedís y te lo preparan al frente tuyo. Ese momento me parece de un folclore único. Es un milagro para mi.
La gastronomía me ha acercado siempre a las personas y me ha permitido comprender mejor el pensamiento de países diferentes al mío. Creo que lo que más satisfacción me da estar en el mundo de la salud desde el alimento, es la posibilidad de acercar esos mundos. Por eso la hospitalidad en Nala la siento como un mandamiento en la panadería.
Gracias hijo, gracias Ma. Acá se sigue siempre para adelante ❤️